Cuando Will Haseltine vio en internet imágenes de una pequeña y cuadrada pickup eléctrica de la startup Slate Auto la pasada primavera, no dudó en apuntarse de inmediato a la lista de espera. El interior austero y las ventanas manuales le recordaron a las pickups sin lujos con las que creció en Memphis, Tennessee, pero lo que más le conquistó fue el precio inferior a los 20.000 dólares.

Sin embargo, ese precio incluía un descuento fiscal federal de 7.500 dólares, que expirará el 30 de septiembre tras la aprobación del paquete presupuestario que el presidente estadounidense Donald Trump firmó a principios de este mes. Ahora, Haseltine no está seguro de que la pickup encaje en su presupuesto cuando salga a la venta, algo previsto para finales del próximo año.

"El Slate fue la primera vez que vi un coche, lo quise y realmente podía hacerlo realidad", cuenta Haseltine, técnico de instrumentos musicales de 39 años. Sin el crédito fiscal, admite: "Simplemente es demasiado".

La empresa, con sede en Michigan, ha recaudado 700 millones de dólares de inversores, entre ellos el fundador de Amazon Jeff Bezos, y ya ha acumulado más de 100.000 reservas para sus vehículos. Pero la compañía se lanza a un mercado estadounidense complicado.

Hace pocos años, el sector de los vehículos eléctricos estaba inundado de emprendedores esperanzados en sacar tajada de la transición global hacia los coches eléctricos. Pero el crecimiento de las ventas de eléctricos en EE.UU. se ha enfriado a medida que el interés de los consumidores ha decaído. La desaparición de los incentivos fiscales federales agravará aún más la caída de la demanda, según prevén directivos y analistas del sector.

Como otras startups de vehículos eléctricos, Slate probablemente enfrente un largo camino hacia la rentabilidad. El negocio de los eléctricos ha resultado ser poco rentable para la mayoría de los actores del sector, en parte porque las baterías siguen siendo relativamente costosas. Incluso en China, donde proliferan los eléctricos pequeños y baratos y las empresas tienen ventaja en costes frente a los fabricantes occidentales, la mayoría no obtiene beneficios.

Los fundadores de Slate creen que la empresa puede superar esos obstáculos ofreciendo algo escaso en el mercado automovilístico estadounidense actual: asequibilidad. El precio promedio de un vehículo nuevo supera los 45.000 dólares.

"Estamos construyendo el vehículo asequible que durante mucho tiempo se prometió pero nunca se entregó", afirmó la CEO de Slate, Chris Barman, en una conferencia en Detroit en julio.

La compañía ve la oportunidad de cubrir el vacío dejado por Tesla, que ha dado marcha atrás en sus planes de lanzar un vehículo eléctrico de precio medio, en torno a los 20.000 dólares.

La startup ha optado por una propuesta minimalista para su pickup biplaza, que es ligeramente más pequeña que un Honda Civic hatchback. ¿Qué tan básica? La radio y las ventanas eléctricas tendrán un coste adicional. Slate no ha revelado el precio de estos extras.

'ES UNA IDEA GENIAL'

La creación de Slate comenzó con una idea de Miles Arnone, CEO de Re:Build Manufacturing, una startup de Massachusetts que cuenta con varios exempleados de Amazon. Arnone pensaba que los trabajadores necesitaban mejor acceso a vehículos asequibles.

Arnone compartió su idea con Jeff Wilke, presidente de la compañía y también exejecutivo de Amazon, y finalmente se formó un pequeño equipo. El grupo contrató a Barman, que había desarrollado la mayor parte de su carrera como ejecutiva de ingeniería en Fiat Chrysler, ahora parte de Stellantis.

Barman explicó recientemente a Reuters que Slate podrá absorber la pérdida del crédito fiscal de 7.500 dólares porque el precio de la pickup seguirá siendo inferior al de sus competidores.

La empresa planea fabricar la pickup en una vieja fábrica de catálogos en Warsaw, Indiana. Los directivos están tomando medidas para reducir costes, empezando por un diseño simplificado que utiliza unas 500 piezas en el ensamblaje de la pickup, frente a los varios miles de un camión tradicional.

El plan de fabricar todos sus vehículos con un paquete básico -lo que la empresa denomina "SKU único"- permite a los clientes añadir después la radio, la consola central, iluminación especial y otras características.

La pickup se construirá con paneles de carrocería compuestos en color gris, con la opción de un vinilo adhesivo. Así se evita la necesidad de una cabina de pintura, una de las inversiones más costosas en una fábrica de automóviles convencional.

El enfoque minimalista de Slate supone apostar a que los estadounidenses prescindirán de comodidades por las que cada vez están más dispuestos a pagar. El año pasado, los compradores en EE.UU. gastaron un 33% más de media sobre el precio base, optando por paquetes premium y extras, según datos del sector. En 2014, ese porcentaje era del 28%.

Pero hay cada vez más pruebas de que los coches nuevos se están volviendo inalcanzables para muchos estadounidenses. Esa tendencia podría agravarse con los aranceles de la administración Trump, que amenazan con encarecer los coches económicos importados de México, Corea y otros países.

Desde esa perspectiva, la pickup económica de Slate podría llegar en el momento justo, opina Paul Waatti, director de análisis sectorial en AutoPacific.

"Hay un apetito creciente, especialmente entre los conductores jóvenes, por vehículos más honestos, modulares y menos sobre-diseñados", afirma. "Slate encaja perfectamente en esa tendencia".

En los últimos años, fabricantes tradicionales y startups han tenido resultados dispares con el lanzamiento de pickups eléctricas de gran tamaño. Ahora, compañías como Slate y la californiana Telo apuestan por pickups eléctricas más pequeñas.

En una reunión pública a principios de mayo, el CEO de Ford, Jim Farley, y el presidente ejecutivo, Bill Ford, dijeron a los empleados que admiraban el enfoque centrado en el cliente y la apuesta por la asequibilidad de la empresa.

Tim Kuniskis, responsable de las marcas estadounidenses de Stellantis, calificó a Slate de "superinteresante" en un evento en junio, aunque cuestionó si realmente sería asequible para algunos compradores una vez añadidas todas las opciones deseadas.

"La idea detrás de esto, la hemos comentado un millón de veces", dijo. "Es una idea genial".