La Comisión Europea presentará la próxima semana una serie de medidas para reducir la excesiva dependencia del bloque respecto a China en materias primas críticas, en un contexto en el que Europa busca mantenerse a la altura de la feroz competencia global proveniente de Estados Unidos y Asia.
Pese a años de señales de advertencia sobre el fin del modelo tradicional de comercio basado en reglas --un proceso acelerado tras el regreso al poder del presidente estadounidense Donald Trump--, los gobiernos europeos han permanecido inactivos, según afirman funcionarios de la UE y del sector industrial.
"Europa se ha vuelto más vulnerable, también debido a nuestra dependencia de terceros países para nuestra seguridad y el suministro de materias primas críticas", declaró la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, la semana pasada. Lagarde mencionó además otros desafíos, como el aumento de aranceles estadounidenses y la creciente competencia de China.
"Las vulnerabilidades de Europa se derivan de tener un modelo de crecimiento orientado hacia un mundo que está desapareciendo gradualmente."
La amenaza de Pekín de imponer nuevas restricciones a las exportaciones de tierras raras hacia Occidente en octubre, sumada a las limitaciones anunciadas en abril, ha generado alarma en los sectores europeos del automóvil, la energía limpia y los semiconductores, todos fuertemente dependientes de estos materiales.
El comisario europeo de Industria, Stephane Sejourne, afirmó esta semana que Europa no es solo una víctima colateral de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, sino que está "directamente en la mira".
La Doctrina de Seguridad Económica, que se dará a conocer el miércoles, busca hacer que la industria europea sea más autosuficiente e incluye un plan para materias primas críticas, denominado ResourceEU, siguiendo el modelo del programa RePowerEU para reducir la dependencia del petróleo y gas rusos.
No obstante, reducir la dependencia de Bruselas respecto a Pekín será más difícil que dejar de depender del gas natural ruso. Estos materiales no son fácilmente sustituibles como el gas, y China domina tanto la extracción como el procesamiento, además de ofrecer los precios más bajos.
Funcionarios de la industria y de la UE admiten que el bloque deberá afrontar el reto de financiar la creación de una industria propia de materias primas críticas y tierras raras, a menudo desde cero, abarcando desde la minería hasta la extracción, el procesamiento y el almacenamiento.
Una solución rápida sería destinar de inmediato 3.000 millones de euros del presupuesto comunitario a los 25 proyectos más urgentes --de un total de 60 estratégicos en el sector de tierras raras y materias primas-- identificados por la Comisión, según indicó un funcionario europeo a Reuters.
Estos 25 proyectos producirían tierras raras, galio, germanio y litio, añadió el funcionario, precisando que las medidas propuestas deberían garantizar esa financiación.
Sin embargo, la financiación a largo plazo sigue siendo un desafío. Para asegurarse de que sus inversiones sean rentables, las empresas buscan precios mínimos garantizados u otras garantías, opciones que la Comisión está estudiando.
La UE contempla recurrir al Banco Europeo de Inversiones, propiedad de los gobiernos comunitarios, y al plan Global Gateway --su versión de la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China-- para invertir en proyectos que beneficien tanto a terceros países como a la propia UE.
La Comisión también incluirá los proyectos de materias primas críticas como inversiones elegibles para el actual Fondo de Innovación de la UE. Sin embargo, la industria sigue mostrando escepticismo.
"El tiempo juega en contra de la UE. Han sido demasiado lentos", declaró Mika Seitovirta, directivo de la minera Sibanye-Stillwater, a Reuters.
La mentalidad de la Comisión ha sido "un obstáculo", explicó un funcionario europeo. "Les pedimos que actúen más como gestores de proyectos y eliminen cualquier barrera."
COMPETENCIA GLOBAL
Ejecutivos del sector advierten que la UE podría quedar rezagada frente a Estados Unidos y otros aliados occidentales como Japón, Canadá y Australia, que están invirtiendo miles de millones de euros en la diversificación de las cadenas de suministro globales.
"Necesitamos permisos acelerados en Europa y Noruega, y el segundo punto es la seguridad de precios", afirmó Alf Reistad, director ejecutivo de Rare Earths Norway, a Reuters. Reistad indicó que también mantiene conversaciones con Estados Unidos, aunque su prioridad es la UE. Noruega posee las mayores reservas de tierras raras de Europa.
La UE trabaja para asegurar recursos en terceros países como Brasil, Asia Central y, más recientemente, Sudáfrica y Australia, aunque los acuerdos políticos aún no se han traducido en inversiones concretas.
Estados Unidos fijó las expectativas del sector tras firmar, a través del Pentágono, un acuerdo de tierras raras que garantiza un precio mínimo, y recientemente ha captado suministros y conocimientos europeos.
El reciclaje será un pilar fundamental para compensar la escasez de minas europeas y el largo tiempo necesario para poner en marcha nuevas producciones.
"Se necesitan materiales de entrada para el reciclaje. Todas las opciones están sobre la mesa en cuanto a medidas comerciales", señaló un alto funcionario europeo conocedor del paquete.
La Comisión también ha lanzado un mecanismo piloto de almacenamiento conjunto con algunos países de la UE para comprar y almacenar materias primas críticas, con el objetivo de obtener mejores precios y garantizar el suministro.
No obstante, no se tomarán decisiones sobre dónde, cómo y qué materiales almacenar hasta que entre en funcionamiento el nuevo centro de minerales críticos, inspirado en el modelo japonés, el próximo año.




















