Por Jan Strupczewski

WASHINGTON, 16 abr (Reuters) - Una unión energética europea es un requisito previo para otras reformas que la Unión Europea tiene previsto llevar a cabo con el fin de seguir siendo competitiva frente a Estados Unidos y China, afirmó el jueves Kyriakos Pierrakakis, presidente del grupo de ministros de Finanzas de la zona del euro.

En una intervención ante el Fondo Monetario Internacional en Washington, Pierrakakis señaló que la UE debía crear una verdadera unión energética que permitiera que la energía fluyera fácilmente a través de las fronteras para reducir los precios de la electricidad en todo el mercado único de 450 millones de personas.

Los precios de la energía en Europa son entre dos y tres veces más altos que en Estados Unidos o China, lo que sitúa a la UE de 27 países en una gran desventaja competitiva frente a sus competidores globales.

"Impulsar la unión energética en Europa... tendrá un impacto directo... positivo, tanto en materia energética como, diría yo, en materia de competitividad. Lo necesitamos... para poder poner en práctica toda la visión de los informes de Draghi y Letta", declaró Pierrakakis en un seminario celebrado durante las reuniones de primavera boreal del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial en Washington.

En 2024, dos exprimeros ministros italianos -Mario Draghi y Enrico Letta- elaboraron informes sobre cómo impulsar la competitividad de Europa y mejorar el funcionamiento del mercado único de la UE, recomendando docenas de reformas.

Entre ellas se encuentran los esfuerzos por consolidar los 27 mercados de capitales nacionales de la UE en uno solo, introducir un régimen jurídico especial para las empresas paneuropeas que sea el mismo en todo el bloque y lanzar un euro digital que constituya un medio de pago en línea controlado por Europa.

"Pero sin la puesta en marcha de una unión energética a gran escala, no podremos generar las condiciones necesarias para lograr estos elementos de política", afirmó Pierrakakis.

La unión energética de la UE es un proyecto que se lleva a cabo desde 2015 para coordinar las políticas energéticas nacionales y crear un mercado único e integrado de la electricidad y el gas, lo que permite que la electricidad de una parte del continente se venda y transfiera fácilmente a otra.

El progreso requiere una gran inversión en la modernización y conexión de las redes eléctricas nacionales europeas, la compra y el almacenamiento conjuntos, así como la superación de los intereses creados de los sectores energéticos nacionales y otros obstáculos políticos.

El plan se ha vuelto aún más urgente tras la crisis energética de 2022 provocada por la invasión rusa de Ucrania y, más recientemente, por el cierre del estrecho de Ormuz, la puerta de entrada de una quinta parte del petróleo y el gas del mundo, como consecuencia de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.

(Reporte de Jan Strupczewski; edición de Paul Simao. Editado en español por Natalia Ramos)