Las acciones del fabricante alemán de automóviles de gama alta BMW cayeron en torno a un 7% este miércoles, situándose en su nivel más bajo desde finales de 2020. El descenso se produjo tras la publicación de una advertencia sobre beneficios que sorprendió a los analistas y puso de relieve los desafíos que afronta el sector automovilístico en su conjunto.

El recorte de las previsiones, anunciado a última hora del martes, convirtió a BMW en uno de los primeros fabricantes europeos en revelar el impacto que la debilidad del mercado chino —el mayor del mundo— y las tensiones derivadas del conflicto en Irán tendrán previsiblemente sobre sus objetivos para 2026.

La caída bursátil del miércoles lastró al resto del sector automovilístico europeo, incluidos sus rivales alemanes Volkswagen y Mercedes-Benz.

"Esto es solo la punta del iceberg», señaló a Reuters Matthias Schmidt, analista independiente del sector, quien añadió que el resto de competidores "no son inmunes» a esta situación.

MAL COMIENZO PARA EL NUEVO CONSEJERO DELEGADO

Algunos inversores ya habían cuestionado las perspectivas de BMW debido al posible impacto de los enfrentamientos en Oriente Próximo sobre los precios y la confianza de los consumidores.

No obstante, los analistas de Deutsche Bank y Jefferies coincidieron en que el recorte de las estimaciones de la compañía fue más profundo de lo esperado.

Además de reducir su margen operativo en la división de automoción hasta una horquilla de entre el 1% y el 3%, frente al rango anterior de entre el 4% y el 6%, BMW anunció que intensificará su plan de reducción de costes, lo que supondrá un impacto negativo extraordinario en el segundo semestre de 2026.

Se trata de un mal comienzo para el consejero delegado, Milan Nedeljkovic, quien asumió el cargo el mes pasado en sustitución del veterano Oliver Zipse.

Los analistas de Deutsche Bank señalaron que la reputación de BMW como la empresa más estable entre sus pares se ha visto seriamente dañada.

Desde la firma de análisis Jefferies esperan que la reestructuración se centre en las operaciones de la empresa en Alemania, aunque también podría acelerar la localización de la producción en mercados como China y Norteamérica para proteger los márgenes.

Esto podría traducirse en el anuncio de un recorte de la capacidad de producción de entre el 10% y el 15% durante la jornada del inversor que la sociedad celebrará a finales de año, según apuntan los analistas de JP Morgan.

Un portavoz de BMW afirmó que es demasiado pronto para pronunciarse sobre futuras medidas, pero confirmó que se están estudiando reducciones de capacidad.

LA DEBILIDAD DE CHINA EXPONE A LOS FABRICANTES

Otros fabricantes también se están viendo obligados a replantear su estrategia.

Oliver Blume, consejero delegado de Volkswagen, el mayor grupo automovilístico de Europa por volumen de ventas, advirtió de que el modelo tradicional de exportación que impulsó a la industria alemana durante años ya no resulta rentable.

La compañía ha emprendido una profunda reestructuración para integrarse más en China, donde las marcas locales han ganado cuota de mercado frente a los vehículos de importación extranjeros en los últimos años, centrando cada vez más su objetivo en el segmento de gama alta.

La feroz competencia en el gigante asiático se ha intensificado después de que la caída de las ventas nacionales de vehículos se prolongara por octavo mes consecutivo en mayo, una rivalidad que amenaza con trasladarse a Europa.

"Podríamos ver cómo los fabricantes chinos redoblan su apuesta por Europa ahora que intentan compensar la ralentización de su mercado nacional», concluyó el analista Schmidt.