Las muertes por accidentes de tráfico en Estados Unidos cayeron a su tasa más baja desde 2014 durante los tres primeros meses del año, tras el marcado repunte de la siniestralidad vial registrado durante la pandemia de COVID.

La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras informó este miércoles de que los fallecimientos en carretera descendieron un 4,3%, hasta situarse en 7.770 víctimas en el trimestre que finalizó el 31 de marzo, la cifra más baja desde 2015. La tasa de mortalidad se redujo hasta los 0,99 fallecidos por cada 100 millones de millas recorridas por vehículos, el dato trimestral más bajo desde 2014.

El organismo señaló que el total de muertes en carretera durante el ejercicio 2025 descendió a su nivel más bajo desde 2019. Asimismo, la tasa de mortalidad retrocedió hasta los 1,10 fallecidos por cada 100 millones de millas recorridas, lo que representa la segunda cifra anual más baja en la historia de Estados Unidos.

La mortalidad en las vías estadounidenses se disparó de forma drástica durante la pandemia de 2020 y se mantuvo en niveles elevados durante años.

Un motivo de preocupación sigue siendo el fallecimiento de ciclistas, que aumentó un 4% el año pasado hasta alcanzar las 1.148 víctimas, registrando en 2023 su cifra más alta en más de cuatro décadas.

Todo apunta a que 2026 será el quinto año consecutivo de descensos. En 2021, las muertes por accidentes de tráfico en el país aumentaron un 10,8%, hasta las 43.230, el máximo anual desde 2005.

Según los expertos, a medida que las carreteras estadounidenses se vaciaron durante la pandemia, algunos conductores percibieron una menor probabilidad de ser sancionados por la policía, lo que derivó en una conducción más temeraria. Además, aumentó la tendencia de algunos automovilistas a conducir bajo los efectos del alcohol o las drogas consumidos en sus hogares durante el confinamiento.

La tasa de mortalidad en Estados Unidos creció de forma mucho más acusada que en otras naciones desarrolladas durante el periodo pandémico.

Un estudio de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de 2023 reveló que los accidentes costaron directamente a los contribuyentes 30.000 millones USD, y a la sociedad en su conjunto 340.000 millones USD. Al incluir las valoraciones sobre la calidad de vida, el coste total para la sociedad ascendió a 1,37 billones USD.