Antes de que SpaceX debute en el parqué, las plataformas de intercambio de criptoactivos están ofreciendo a los inversores una vía para realizar apuestas de alto riesgo sobre el futuro precio de las acciones de la compañía.

Se han canalizado miles de millones de dólares hacia instrumentos denominados «futuros perpetuos previos a la oferta pública de venta», que carecen de un vínculo directo con las acciones subyacentes, pero cuyo precio se fija tomando como referencia la última valoración comunicada de SpaceX antes de su salida a Bolsa.

Este tipo de derivados, conocidos como «perpetuos», ya se utilizan para apostar por los movimientos de cotización de las criptodivisas. Se renuevan de forma indefinida y permiten a los inversores recurrir al apalancamiento para realizar apuestas de mayor envergadura.

La popularidad de estos nuevos productos —que se negocian en plataformas como Binance, Coinbase e Hyperliquid— ha intensificado el choque entre el sector de los criptoactivos y Wall Street ante la oleada de salidas a Bolsa de gran calado que se avecina, y que se prevé que incluya también a gigantes de la inteligencia artificial como Anthropic y OpenAI.

La noticia de que los reguladores estadounidenses podrían aprobar los contratos perpetuos vinculados a criptodivisas fue suficiente para lastrar a principios de esta semana las acciones de Intercontinental Exchange, matriz de la Bolsa de Nueva York, mientras los inversores evaluaban lo que consideran una amenaza competitiva a largo plazo para los mercados tradicionales.

Las ventas continuaron en la sesión siguiente, debido en parte al temor de los inversores a que estos contratos se extiendan a los valores de renta variable.

VOLÚMENES «ASOMBROSOS»

Los mercados globales se preparan para la salida a Bolsa de la empresa de Elon Musk, SpaceX, que aspira a captar una cifra récord de 75.000 millones USD para financiar su expansión, mientras el hombre más rico del mundo persigue ambiciones a largo plazo que incluyen la colonización de Marte y la construcción de centros de datos en el espacio.

Entre el 17 de mayo y el pasado miércoles, el volumen de negociación de los futuros perpetuos previos a la salida a Bolsa de SpaceX alcanzó los 3.200 millones USD, con un interés abierto de 390 millones USD, según el proveedor de datos Talos, que incluyó a ocho plataformas en sus cálculos.

Por su parte, Binance informó de que sus derivados sobre SpaceX registraron un volumen de 2.100 millones USD en tan solo 18 días, aunque declinó desglosar esta cifra por regiones.

«Obviamente, esto se dirige a un público nativo y familiarizado con el entorno cripto que busca realizar apuestas con un elevado apalancamiento sobre movimientos específicos del mercado», señaló Philippe Noeltner, abogado de A&O Shearman, quien calificó los volúmenes de «asombrosos».

Los derivados perpetuos de criptoactivos suelen ofrecer niveles de apalancamiento muy altos —de hasta 100 veces—, aunque para estos nuevos productos previos a la salida a Bolsa, el apalancamiento suele estar limitado a entre 3 veces y 5 veces, según explican los analistas.

Las plataformas de intercambio suelen obtener beneficios con estos productos mediante la creación de mercado y el cobro de comisiones a los compradores.

LA «HIPERGAMIFICACIÓN» DE LA INVERSIÓN

Los defensores de estos instrumentos —que por lo general no están disponibles para los inversores estadounidenses— sostienen que son una herramienta para el descubrimiento de precios y que ayudan a que más personas accedan a las ganancias del mercado bursátil de Estados Unidos.

Sin embargo, los detractores advierten de su riesgo debido a su baja liquidez y alta volatilidad ya que, a diferencia de las acciones tokenizadas, no están vinculados a ningún activo subyacente. Una vez que la empresa sale a cotizar, el precio del instrumento se ajusta para reflejar el valor de la acción, aunque los detalles varían según la plataforma.

El precio de estos derivados de SpaceX ha caído desde niveles superiores a los 200 USD hasta situarse en torno a los 160 USD en menos de un mes, según los datos de cotización de Kaiko. Se espera que las acciones de SpaceX salgan al mercado a un precio de 135 USD por título.

«Este futuro perpetuo previo a la salida a Bolsa no tiene más anclaje que la pura especulación», afirmó Laurens Fraussen, analista de Kaiko.

«Este fenómeno, junto con los mercados de predicción, es un buen ejemplo de hacia dónde se dirige el mundo... es como la hipergamificación de todo lo relacionado con las apuestas y la inversión».

La Federación Mundial de Bolsas, organismo sectorial que representa a los mercados de valores, señaló que los compradores podrían pensar que están adquiriendo un activo que cuenta con las salvaguardas de los productos cotizados, y advirtió de que es difícil asegurar la solidez de la formación de precios.

«Se trata de principios fundamentales y trasladaremos esta cuestión a nuestro diálogo con los reguladores», declaró un portavoz de la federación a Reuters por correo electrónico.

EL FUROR POR SPACEX SE UNE AL MUNDO CRIPTO

Tanto la salida a Bolsa de SpaceX como los criptoactivos son «historias apasionantes», comentó Alex Edman, profesor de la London Business School especializado en psicología del inversor, quien advirtió de que el público debe asegurarse de entender qué está comprando realmente.

«Con SpaceX, los inversores pueden haber investigado un poco y concluido que la exploración espacial es el futuro. Con las criptodivisas, pueden conocer sus posibles casos de uso. Pero ninguna de las dos cosas indica cuál es el valor real del activo».

Se sabe poco sobre quién o qué está impulsando los volúmenes de estos derivados. Coinbase y Binance evitaron comentar cuántos usuarios habían adquirido estos productos, y Talos señaló que no era posible determinarlo a partir de los datos públicos.

«También es muy difícil saber quién opera en estos mercados, si se trata de un inversor minorista que apuesta 10 libras o de la mesa de negociación propia de un fondo de inversión libre que toma una posición», concluyó Noeltner, de A&O Shearman.

«Es mejor no dar por sentado que solo participan inversores minoristas».