Dejando a un lado la agitación mediática que provoca, ¿sigue teniendo algún peso la palabra del voluble presidente estadounidense?

Hace dos semanas, RTX, cuya cotización también alcanza máximos históricos, fue el blanco de las críticas de Donald Trump, que afirmó que el grupo daba prioridad a los intereses de sus accionistas, lo que no le dejaba suficiente margen para realizar las inversiones de expansión de capacidad que el poder ejecutivo exige con insistencia.

Con cifras que lo respaldan, MarketScreener confirmó la primera parte de esta observación, recordando que, en la última década, RTX, grupo con sede en Arlington, devolvió a sus accionistas 50.000 millones USD a través de dividendos y recompras de acciones, es decir, mucho más que los 31.000 millones reservados para sus inversiones y adquisiciones.

La situación es muy similar en Lockheed Martin, diseñador del famoso F-35, entre otros, con sede en Bethesda, que ha devuelto a sus accionistas 60.000 millones USD en los últimos diez años, es decir, cuatro veces más que el total de sus inversiones y adquisiciones; si bien el grupo no ha sido tan activo en este ámbito como RTX.

En un momento en el que las tensiones geopolíticas nunca han sido tan intensas desde la Guerra Fría, Lockheed y RTX cotizan a múltiplos históricos respecto a sus beneficios y capitales propios. En otras palabras, por un lado, las amenazas de Trump no se han tomado en serio por el momento y, por otro, ahora no se permite ningún paso en falso en materia de resultados.