'Estaba impulsando cambios de forma agresiva y eso incomodó a la burocracia', declaró un inversor de referencia al FT.
'¿Intentaba la gente forzar su salida? Esa es nuestra preocupación y la de muchos otros inversores', señaló el mismo inversor bajo condición de anonimato.
Un portavoz de BP indicó a Reuters en un comunicado enviado por correo electrónico que la compañía está firmemente centrada en la disciplina de costes y en generar valor para sus accionistas.
El consejo de administración de BP destituyó a Manifold en mayo, alegando graves preocupaciones sobre sus estándares de gobernanza, supervisión y conducta, lo que provocó una caída de hasta el 10% en el precio de las acciones.
Tras su marcha, Manifold declaró que no todos en la petrolera compartían sus prioridades de reducir costes y aumentar la eficiencia, y reconoció que podría haber 'presionado con fuerza' para lograr el cambio, aunque negó cualquier tipo de conducta indebida.
Ian Tyler, nombrado presidente interino, afirmó en mayo que el consejo y el equipo directivo mantenían una profunda convicción en la dirección estratégica trazada, y que la empresa avanzaba a buen ritmo para cumplirla.
La petrolera no ha podido facilitar todos los detalles del despido de Manifold debido a su deber de protección hacia el personal que presentó quejas contra el ex presidente, según explicó una fuente cercana a la empresa al FT.
La consejera delegada de BP, Meg O'Neill, que asumió el cargo en abril, está reorganizando la compañía en dos unidades de negocio principales, 'downstream' y 'upstream' -agrupando la producción de petróleo y gas-, en un movimiento destinado a simplificar BP y aumentar su valor. Este cambio comenzaría en junio, según informó Reuters la semana pasada.




















