Principales accionistas y antiguos ejecutivos de BP afirmaron que siguen sin conocer las circunstancias exactas que rodearon la salida del ex presidente Albert Manifold, informó el martes el Financial Times. 

'Estaba impulsando cambios de forma agresiva y eso incomodó a la burocracia', declaró un inversor de referencia al FT.

'¿Intentaba la gente forzar su salida? Esa es nuestra preocupación y la de muchos otros inversores', señaló el mismo inversor bajo condición de anonimato. 

Un portavoz de BP indicó a Reuters en un comunicado enviado por correo electrónico que la compañía está firmemente centrada en la disciplina de costes y en generar valor para sus accionistas.

El consejo de administración de BP destituyó a Manifold en mayo, alegando graves preocupaciones sobre sus estándares de gobernanza, supervisión y conducta, lo que provocó una caída de hasta el 10% en el precio de las acciones.

Tras su marcha, Manifold declaró que no todos en la petrolera compartían sus prioridades de reducir costes y aumentar la eficiencia, y reconoció que podría haber 'presionado con fuerza' para lograr el cambio, aunque negó cualquier tipo de conducta indebida.

Ian Tyler, nombrado presidente interino, afirmó en mayo que el consejo y el equipo directivo mantenían una profunda convicción en la dirección estratégica trazada, y que la empresa avanzaba a buen ritmo para cumplirla.

La petrolera no ha podido facilitar todos los detalles del despido de Manifold debido a su deber de protección hacia el personal que presentó quejas contra el ex presidente, según explicó una fuente cercana a la empresa al FT. 

La consejera delegada de BP, Meg O'Neill, que asumió el cargo en abril, está reorganizando la compañía en dos unidades de negocio principales, 'downstream' y 'upstream' -agrupando la producción de petróleo y gas-, en un movimiento destinado a simplificar BP y aumentar su valor. Este cambio comenzaría en junio, según informó Reuters la semana pasada.