Un análisis de la jornada en los mercados europeos y globales de la mano de Wayne Cole.

Los mercados sospechaban que el presidente Trump quería poner fin al conflicto coincidiendo con su cumpleaños, y así ha sucedido. Altos cargos de Estados Unidos e Irán informaron el domingo de que han acordado un marco para finalizar la guerra, suspender el bloqueo estadounidense a Irán y reabrir el estrecho de Ormuz, aunque han postergado el espinoso asunto del programa nuclear iraní para futuras negociaciones.

Se prevé que el estrecho reabra totalmente el viernes, fecha en la que está prevista la firma del acuerdo inicial. No obstante, su situación jurídica no es del todo clara: mientras Trump afirmó que el paso estaría libre de peajes, Teherán sostuvo que controlará esta vía marítima vital junto con Omán.

Cualquier tipo de tasa socavaría el principio de libertad de los mares del derecho internacional, esencial para las cadenas de suministro globales y base de todo el sistema comercial. Si Irán puede controlar el estrecho, nada garantiza que el estrecho de Malaca, el de Bab el-Mandeb, el de Taiwán, el canal de la Mancha o incluso el estrecho de Gibraltar no puedan verse sujetos a peajes en algún momento.

Tampoco está claro si los armadores arriesgarán sus buques en el estrecho sin protección, ni a cuánto podrían ascender los costes de los seguros. Es una incógnita si el tránsito volverá, y cuándo lo hará, al promedio diario de 138 embarcaciones registrado antes de la guerra. Del mismo modo, persiste la duda sobre el estado de las instalaciones de petróleo y gas natural licuado que resultaron dañadas.

Por ahora, estos avances han bastado para desatar un repunte generalizado del apetito por el riesgo, con los futuros de las acciones estadounidenses y europeas subiendo un 1% o más. Las bolsas de Japón y Corea del Sur se dispararon más de un 5%, ya que la caída del 5% en el precio del crudo Brent supuso un alivio para estos países importadores netos de energía.

De mantenerse, el abaratamiento del petróleo reduciría el riesgo de inflación y, por tanto, la necesidad de elevar los tipos de interés. La rentabilidad del bono del Tesoro a diez años cayó 6 puntos básicos hasta mínimos de un mes, mientras que los futuros sobre los fondos federales repuntaron, eliminando una previsión de endurecimiento monetario de 8 puntos básicos para el próximo año.

Un petróleo más barato también podría reforzar la postura de los miembros más moderados del consejo de la Reserva Federal, incluido previsiblemente su presidente, Kevin Warsh, que desean mantener el sesgo expansivo. No obstante, abandonar dicho sesgo para pasar a una posición neutral sigue siendo un riesgo real en la reunión de esta semana, a tenor de los comentarios de muchos miembros del Comité Federal de Mercado Abierto.

Los bancos centrales del Reino Unido, Japón, Australia, Suiza, Suecia, Noruega y Rusia también tienen previsto reunirse esta semana, siendo el de Japón el que cuenta con más probabilidades de subir los tipos en esta ocasión.

La reunión rusa del viernes se seguirá con especial atención, ya que la gobernadora Elvira Nabiullina no ha aparecido en público desde hace un par de semanas, lo que ha desatado especulaciones sobre su futuro. Los analistas atribuyen a Nabiullina el mérito de haber mantenido a flote la economía rusa durante la guerra de Ucrania, por lo que su ausencia pondría a prueba la confianza del mercado en el sistema.

Acontecimientos clave que podrían influir en los mercados este lunes:

- Comienza la cumbre del G7 en Évian-les-Bains, Francia.

- Discurso principal pregrabado de la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde. Intervención de Piero Cipollone, miembro del consejo del Banco Central Europeo.

- Datos de comercio y producción industrial de la Unión Europea correspondientes a abril.

- Producción industrial de Estados Unidos de mayo y encuesta manufacturera Empire State de junio.