Ante el aumento de las tensiones geopolíticas y la mayor incertidumbre macroeconómica, los usuarios están cada vez más dispuestos a poner precio a probabilidades sobre casi cualquier asunto: desde quién ganará la Champions League hasta la evolución del petróleo o incluso el rumbo de la guerra en Irán. Lo que antes era un nicho en internet está evolucionando hacia una capa diferenciada de la infraestructura financiera, situada en la intersección entre la negociación, la agregación de información y la especulación.

Dos plataformas simbolizan mejor que ninguna el cambio: Kalshi, de estructura centralizada, y Polymarket, basada en la cadena de bloques, en torno a la cual además está surgiendo un ecosistema más amplio. La especulación sobre el lanzamiento de un activo digital propio de Polymarket incide en su dinámica. Plataformas más recientes como Opinion, Limitless, Overtime, Crypto.com y Predict.fun se adentran todavía más en el terreno propio del criptosistema, al emprender pruebas en liquidez en cadena de bloques, exposición tokenizada y negociación continua a escala mundial.

Los mercados de predicción ganan altura

Datos de Dune muestran que el mercado sigue ampliándose. Enero de 2026 supuso un máximo de volumen nocional, con 26.750 millones USD. Marzo cerró como el segundo mejor mes de la serie, con 25.700 millones USD, lo que significó un aumento de casi 13 veces frente a los 2.000 millones USD registrados en marzo de 2025.

La actividad sigue muy concentrada. Solo en marzo, Kalshi y Polymarket representaron aproximadamente 13.000 millones y 10.000 millones USD de volumen, respectivamente. En Polymarket, los flujos procedieron sobre todo de los mercados políticos, seguidos de los relacionados con criptoactivos, deporte y acontecimientos internacionales. Kalshi, por su parte, mostró más actividad en economía, finanzas y política.

Fuera de las dos grandes, el panorama competitivo sigue siendo volátil. Crypto.com registró 629 millones USD en marzo, un 58,5% más que el mes anterior, lo que la sitúa como posible tercer actor del sector. Opinion, Limitless y Predict.fun alcanzaron volúmenes de 496 millones, 469 millones y 330 millones USD, respectivamente.

La actividad transaccional confirma la tendencia. En marzo se contabilizaron aproximadamente 207 millones de operaciones en las plataformas analizadas, frente a los 155 millones de febrero. Polymarket encabezó la clasificación con 115 millones de transferencias, seguida de Kalshi, con 88 millones.

¿Lanzará Polymarket su propio activo digital?

El crecimiento está acelerando el desarrollo del sector. El 6 de abril, Polymarket anunció una profunda revisión de su infraestructura de negociación. La plataforma está desplegando un motor de casación de órdenes reconstruido, contratos inteligentes mejorados y un nuevo activo digital de garantía, Polymarket USD.

El cambio constituye su actualización técnica más importante hasta la fecha. El nuevo sistema está diseñado para mejorar la velocidad de ejecución, reducir los costes de la red y ofrecer una base más escalable. La transición obligará a los usuarios a cancelar las órdenes existentes durante la migración, un proceso del que la empresa promete avisar con antelación.

Uno de los cambios clave está en la garantía aportada. Polymarket dejará de utilizar USD Coin en Polygon y pasará a una criptomoneda estable propia, respaldada íntegramente por USD Coin. Eso introduce nuevas dinámicas. Mantener esa garantía dentro de la plataforma podría generar una rentabilidad adicional para los usuarios y, al mismo tiempo, abrir una nueva vía de ingresos para la propia Polymarket.

El movimiento también ha avivado la especulación sobre un posible activo digital nativo, al que a menudo se alude de manera informal como «POLY». Los rumores circulan desde finales de 2025, y el lanzamiento de una moneda estable propia refuerza la lógica económica de un ecosistema más amplio de activos digitales.

La brillante trayectoria de Polymarket ha atraído la atención de grandes inversores institucionales. El pasado octubre, la compañía recibió una inversión de 2.000 millones USD de Intercontinental Exchange, propietaria de la Bolsa de Nueva York, lo que situó la valoración de Polymarket tras la operación en 9.000 millones USD.

Controversia normativa

Kalshi y Polymarket difieren de forma fundamental en su estructura. Polymarket está construida sobre cadena de bloques, utiliza USD Coin y funciona a través de una interfaz global con escasas restricciones de acceso. Kalshi, en cambio, gestiona un mercado centralizado, denominado en dólares, bajo la supervisión de la Comisión de Negociación de Futuros sobre Materias Primas de Estados Unidos.

Esa supervisión condiciona el propio producto. Algunos «mercados», incluidos los contratos vinculados a guerras, están restringidos en Kalshi por considerarse «contrarios al interés público». Polymarket no tiene esas limitaciones, pero la presión de la opinión pública puede resultar tan vinculante como la supervisión formal. La plataforma se vio obligada recientemente a retirar mercados relacionados con el rescate de militares estadounidenses después de que un caza F-15E fuese derribado sobre Irán. Tras la oleada de críticas, la plataforma publicó una disculpa y retiró esos mercados, aunque los reproches se extendieron a otras apuestas todavía activas relacionadas con el conflicto.

Kalshi, por su parte, afronta presión judicial en el ámbito estatal. Un juez de Nevada falló que sus contratos vinculados al deporte son «indistinguibles del juego», al conceder una medida cautelar preliminar solicitada por el organismo de control del juego del estado. La decisión obliga a Kalshi a bloquear el acceso a los usuarios de Nevada antes del 4 de mayo y a suspender en ese estado su oferta de contratos sobre deporte, entretenimiento y elecciones. La empresa tiene previsto recurrir.

Pese a las controversias, el impulso se mantiene. Los volúmenes de los mercados de predicción siguen aumentando y los nuevos participantes continúan probando modelos en la cadena de bloques. Todo apunta a que estos mercados están emergiendo como una capa relevante de la infraestructura financiera, aunque sus límites legales y éticos sigan siendo borrosos.