Creada en 2000 y con sede en el estadounidense estado de Georgia, la compañía gestiona mercados regulados de futuros y plataformas extrabursátiles de materias primas y productos financieros, incluidos contratos agrícolas, energéticos, índices bursátiles, divisas y derivados de crédito. Ofrece a los participantes de todo el mundo infraestructuras tecnológicas avanzadas y plataformas de negociación, además de servicios de compensación, difusión de datos de mercado y gestión de riesgos, facilitando un funcionamiento eficiente y seguro de los mercados.

Intercontinental Exchange cerró el tercer trimestre del ejercicio con unos ingresos netos de 2.400 millones USD, un 3% más interanual, y un beneficio por acción ajustado de 1,7, un aumento del 10%. El resultado bruto de explotación ajustado ascendió a 1.600 millones USD y el margen se amplió en 132 puntos básicos, hasta el 65,2%. Los ingresos recurrentes aportaron estabilidad, impulsados por un aumento del 9% en los datos de mercados y del 7% en los servicios de renta fija y datos financieros.

La compañía mantuvo un ritmo elevado de retornos de capital, con recompras de acciones por 400 millones USD, mientras reducía deuda, situando el apalancamiento bruto ligeramente por encima de 2,9 veces el resultado bruto de explotación. El interés abierto en futuros y opciones repuntó un 16%, señal de una demanda firme de herramientas de gestión del riesgo.

Mayor flujo de efectivo

Intercontinental Exchange registró una sólida rentabilidad entre los ejercicios 2021 y 2024, con una tasa media anual de crecimiento de los ingresos del 9,1%, hasta 9.300 millones USD en el ejercicio 2024, impulsada por el avance del negocio de mercados y por la expansión de los servicios de renta fija y datos financieros. El resultado bruto de explotación creció a una tasa media anual del 9,0%, hasta 5.600 millones USD, y el margen se mantuvo en el 60,7%.

Durante ese período, el flujo de efectivo libre aumentó desde 2.200 millones USD hasta 3.500 millones. El flujo de efectivo operativo también avanzó, desde 3.100 millones USD hasta 4.600 millones, con un incremento del efectivo disponible.

En comparación, los ingresos de Nasdaq, un competidor del mismo mercado, aumentaron a una tasa del 7,9% entre los ejercicios 2021 y 2024, hasta 7.400 millones en el ejercicio 2024. El resultado bruto de explotación aumentó a un ritmo anual del 11,2%, hasta 2.600 millones, y el margen pasó del 32,3% al 35,4%.

Rentabilidad en bolsa

En los últimos doce meses, la acción de Intercontinental Exchange ha ofrecido unas pérdidas del 1,3%. En el mismo período, la de Nasdaq ha logrado una rentabilidad del 12,2%.

La compañía cotiza actualmente a 27,6 veces el beneficio, tomando como referencia el beneficio estimado para el ejercicio 2025, de 5,6. Este múltiplo se sitúa por debajo de la media de los últimos tres años, de 33,9 veces, y por debajo también de la valoración de Nasdaq, de 30,9 veces. El valor de empresa equivale a 16,2 veces el resultado bruto de explotación estimado del ejercicio 2025, de 6.500 millones, por debajo de la media de tres años, de 17,1 veces, y del múltiplo de Nasdaq, de 19,9 veces.

Intercontinental Exchange cuenta con una opinión favorable entre los analistas que la siguen: quince recomiendan comprar y tres mantener, con un precio objetivo medio de 192,4, que implica un potencial alcista del 24,9%.

El consenso prevé que el resultado bruto de explotación aumente a una tasa del 7,8%, hasta los 11.100 millones USD entre los ejercicios 2024 y 2027, con un margen que subiría 280 puntos básicos, hasta el 67,4%. El beneficio neto crecería a una tasa del 12,1%, hasta 3.900 millones. Para Nasdaq, los analistas prevén una tasa del 10,2% en el resultado bruto de explotación y del 21,6% en el beneficio neto.

Conclusión

Intercontinental Exchange cuenta con un desempeño financiero sólido, una evolución bursátil favorable y la opinión positiva de los analistas, situándola en una posición ventajosa de cara a los próximos años. Aunque afronta riesgos derivados de la volatilidad de los mercados, los tipos de interés elevados, la regulación, la competencia, la irrupción de la inteligencia artificial y la posible inestabilidad bursátil, sus iniciativas estratégicas y unos ingresos resilientes apuntan a un escenario más prometedor que el de competidores como Nasdaq.