Por si fuera poco, también tienen que lidiar con perturbaciones exógenas sobre las que no tienen ningún control —recesiones, pandemias, explosión de los precios del combustible, etcétera—.

Como reacción a los acontecimientos actuales en Oriente Próximo, que han provocado el hundimiento del tráfico hacia los grandes aeropuertos de conexión de Emiratos Árabes Unidos y el encarecimiento, prácticamente al doble, del queroseno, Lufthansa se adelanta y suprime 20.000 vuelos de corto radio en los próximos meses como medida de ahorro, al tiempo que eleva sus tarifas.

Las cuentas del primer trimestre —tradicionalmente el peor del año para Lufthansa—, publicadas ayer, todavía no reflejaban plenamente esta situación delicada. Afortunadamente, la aerolínea se había protegido frente a una subida del precio del barril por el equivalente al 80% del volumen de combustible adquirido.

La generación de efectivo sigue siendo positiva —por poco, eso sí— y, a estas alturas, aún es prematuro pensar que las aspiraciones de consolidación de la compañía alemana en el Viejo Continente vayan a descarrilar. A la vista de la reacción del mercado, los inversores están recibiendo además los acontecimientos de Oriente Próximo con una sorprendente actitud de espera.

Lo cierto es que el conjunto de los sectores cotizados —quizá con la excepción de la energía— parece valorado, por ahora, como si la crisis en el estrecho de Ormuz no fuera a prolongarse, sin que se sepa si esa calma responde a una serenidad bien entendida o a una pura inconsciencia.

Lufthansa, que durante la pandemia tuvo que acometer una ampliación de capital enormemente dilutiva, ha generado en los tres últimos años 2.400 millones EUR de flujo de efectivo libre, de los que algo más de un tercio se devolvió a los accionistas en forma de dividendos en 2024 y 2025, mientras que el resto se destinó a reducir deuda.

Salvo imprevisto de gran calado, 2026 debería, según las previsiones de la dirección, mantenerse en la línea de los tres ejercicios anteriores. Conviene esperar que así sea, porque el apalancamiento financiero de Lufthansa todavía equivale a más de cuatro veces el resultado de explotación obtenido el año pasado y a más de ocho veces el flujo de efectivo libre anual del período 2023-2025, en conjunto muy favorable.

Véase también, a este respecto, Lufthansa: Un buen trato, publicado en septiembre del año pasado en estas mismas páginas.