Meta se disparó un 10% en bolsa tras anunciar unas previsiones de ingresos para el tercer trimestre muy por encima de las expectativas, de entre 47.500 y 50.500 millones USD. El grupo aprovecha para elevar ligeramente su rango de gastos anuales, que ahora se estima entre 66.000 y 72.000 millones USD, subrayando su enorme compromiso con las infraestructuras necesarias para el desarrollo de la inteligencia artificial avanzada, lo que denomina «superinteligencia».

Meta continúa con su estrategia ofensiva en IA, a pesar del lanzamiento mediocre de su modelo Llama 4. La empresa está librando una auténtica guerra por el talento, ofreciendo salarios récord a investigadores de la competencia, al tiempo que invierte masivamente en centros de datos, en particular a través de un compromiso de 14.300 millones en Scale AI, lo que representa el 49% de la empresa. Zuckerberg ha afirmado que quiere invertir «cientos de miles de millones» para dominar el sector.

Por otra parte, la estrategia de contratación del magnate tecnológico ha tenido dos efectos distintos. El primero, evidente, ha sido el de robar el talento de sus rivales y atraer a numerosas mentes brillantes a su nueva rama dedicada a la superinteligencia. El segundo tiene que ver con el efecto de sus generosísimas ofertas, pues ha obligado a la competencia a estar a la altura y eso le ha supuesto gastos adicionales.

Para financiar estas ambiciones, Meta apuesta por sus herramientas publicitarias potenciadas con IA, como Advantage+, capaz de transformar imágenes en vídeos. Instagram Reels también se está imponiendo como motor de crecimiento frente a TikTok, mientras que la empresa acelera la monetización de WhatsApp y Threads. El nombramiento de Connor Hayes al frente de Threads marca, además, la voluntad de convertir la plataforma en un producto autónomo.