Si hoy el casco protege con tanta eficacia, se debe en gran medida al neurocirujano Hans van Holst y a su socio, el investigador Peter Halldin. El proyecto Mips, lanzado en 1995, nació en el prestigioso Instituto Karolinska de Estocolmo. Cansado de ver a ciclistas sufrir traumatismos cerebrales graves pese a llevar casco, Van Holst diseñó una protección inspirada en el sistema de defensa natural del cuerpo humano.

Tres años después se registró una primera patente con una idea estratégica muy clara: no fabricar cascos, sino integrar esta tecnología de membrana en modelos ya existentes. La innovación se adoptó primero en el mundo de la equitación y después se extendió al ciclismo, los deportes de invierno y los deportes de motor. En la actualidad, Mips también protege a escaladores, obreros de la construcción y militares, y colabora con más de 160 líderes del mercado como Decathlon, Rossignol, Bayerische Motoren Werke o Mammut.

Membrana Mips en amarillo en un casco de ciclismo - Mips Press Kit

Su modelo de negocio se basa en una fórmula sencilla, respaldada por una cartera de más de 300 patentes: la empresa vende su membrana física y la licencia de uso directamente a los fabricantes. Para el inversor, Mips representa en el mercado del casco lo que Gore-Tex en la ropa técnica: un sello integrado que avala la calidad del producto final.

La integración de esta tecnología en los cascos deportivos genera la mayor parte de los ingresos, al dirigirse a un público mucho más amplio que los sectores de la moto o de la seguridad profesional. Desde el punto de vista geográfico, el negocio se apoya en dos grandes pilares. Norteamérica siguió liderando las ventas, con Europa muy cerca. Asia continuó rezagada y solo aportó una parte minoritaria del beneficio.

Un modelo «poco intensivo en activos» y generador de caja

Hasta hace poco, Mips exhibía una rentabilidad fuera de lo común, con un margen operativo que alcanzó el 53% en 2021. Desde entonces, los indicadores se deterioraron con fuerza. Este giro fue, paradójicamente, la consecuencia directa del éxito récord que lo precedió. Durante la crisis sanitaria, el auge del ciclismo disparó los resultados de la empresa hasta cotas excepcionales. Pero el modelo de negocio de Mips depende por completo de los volúmenes vendidos por los fabricantes de cascos. Pasada la euforia, el mercado se contrajo de forma natural: un casco no se sustituye con frecuencia, aunque los fabricantes recomiendan renovarlo cada 3 a 7 años, según el modelo. Así, 2023 marcó el suelo de los fundamentales, con un flujo de efectivo libre rozando el 0. Desde entonces ha comenzado la recuperación. La rentabilidad vuelve poco a poco y la facturación sigue la misma senda.

Gracias a su modelo «poco intensivo en activos», la empresa siempre ha demostrado una notable capacidad para generar sólidos flujos de efectivo. Es cierto que el pago aplazado de los impuestos derivados de los abultados beneficios de 2021 y 2022 provocó algunos desajustes temporales. En una situación normal, Mips genera un flujo de efectivo libre para el accionista casi equivalente a su beneficio neto, una dinámica todavía más acusada en 2025. Esta rentabilidad no es fruto del azar: el balance es excepcionalmente sólido. La ratio entre deuda neta y resultado bruto de explotación lleva años cerca de 0, mientras que una posición de caja muy holgada permite absorber con amplitud el endeudamiento.

La calidad del modelo de negocio de Mips también queda ampliamente respaldada por la rentabilidad sobre los recursos propios, que se sitúa de media en torno al 25%. Apoyada en esa fortaleza, la empresa adquirió Koroyd por 40 millones EUR en diciembre de 2025, lo que engrosa el balance, sí, pero dentro de unos niveles perfectamente asumibles. La operación refuerza la posición de liderazgo de la empresa en la seguridad de los cascos y abre la puerta a comercializar otros productos, como guantes o calzado de seguridad.

¿Hacia una revisión al alza de la valoración bursátil?

El mercado volvió a ganar tracción en el primer trimestre de 2026, con un crecimiento orgánico del 25% en las ventas totales, impulsado sobre todo por la división de Deporte, que avanzó un 28% en términos orgánicos. El segmento de Moto creció un 16% en orgánico y un 135% en total tras integrar las últimas adquisiciones, lo que confirma su trayectoria de expansión, aunque obliga a vigilar de cerca el riesgo derivado de las barreras arancelarias de Estados Unidos.

Desde una óptica cuantitativa, las previsiones del consenso apuntan a un rebote de la facturación superior al 45% en el conjunto de 2026, antes de estabilizar un crecimiento anual de más del 20% en los años siguientes. También se espera que los márgenes operativos regresen a los niveles previos a la crisis de aquí a 2030.

Gráfico Mips AB

Aun así, conviene mantener la prudencia, porque varios factores clave podrían frustrar las expectativas de los analistas. En primer lugar, Mips depende de los fabricantes de cascos y no vende directamente al consumidor final. Si sus clientes subestiman la demanda, un nuevo atasco en los inventarios cortaría en seco los ingresos por licencias y reproduciría el escenario de 2022.

Además, la extraordinaria rentabilidad de la empresa despierta apetito, aunque por ahora no haya saltado ninguna señal de alarma. A largo plazo, el principal riesgo está en el «cada uno por su cuenta»: la tentación de los grandes fabricantes de desarrollar soluciones propias para librarse del coste de la licencia.

Una oportunidad que merece atención

La situación parece prometedora para Mips y 2026 actuará como año de prueba. Habrá que seguir muy de cerca las próximas publicaciones, sobre todo la evolución de la rentabilidad y la continuidad del impulso iniciado en cada segmento. Por ahora, la integración de Koroyd parece un claro acierto, aunque debe confirmarse a largo plazo.

En estos momentos, la acción acumula una caída de más del 75% respecto a los máximos de 2021. Este desplome ha aliviado una valoración que se había vuelto insostenible. Incluso después de la corrección, la ratio precio-beneficio ronda 30 veces para 2026, herencia de una posición única y de una ejecución que durante años fue ejemplar. Pero ese nivel debería moderarse con bastante rapidez si se consolida el regreso del crecimiento del beneficio.

Si la dinámica operativa observada en el primer trimestre se mantiene y si las sinergias comerciales con Koroyd se materializan, ese múltiplo resulta atractivo. Los analistas consideran que la cotización actual es baja y algunos incluso manejan un potencial de duplicación a 12 meses. Más allá del sesgo de anclaje que dejan los años dorados de la covid y la poscovid, probablemente haya una oportunidad digna de análisis en un valor que en bolsa ha retrocedido seis años.