Molina obtiene la mayor parte de sus ingresos del programa Medicaid, destinado a hogares con bajos ingresos. El resto proviene de Medicare, que protege a personas mayores de 65 años y con discapacidad.

Con una capitalización que ahora es inferior a 10.000 millones USD, las acciones de Molina se han dividido por dos este año. Todo el sector se ha visto sacudido por una serie de acontecimientos: críticas sobre el carácter excesivamente lucrativo de los seguros médicos en Estados Unidos tras el asesinato de Brian Thompson, presunto fraude a Medicare en UnitedHealth, la repentina salida de su director general, los resultados dispares de sus competidores Cigna, Humana, Elevance Health y CVS Health, sin olvidar las difíciles negociaciones con el Gobierno federal sobre las condiciones de reembolso.

Molina revisó ayer a la baja sus previsiones por el aumento de los costes médicos. El contexto sigue siendo tenso y no parece que vaya a mejorar hasta finales de año. El grupo culpa a su actividad Marketplace, que agrupa los seguros vendidos en las plataformas públicas derivadas de la Ley de Asistencia Asequible. Este dispositivo, también conocido como Obamacare, ofrece una cobertura subvencionada en función de los ingresos y está dirigido a particulares con ingresos demasiado altos para beneficiarse de Medicaid, pero que no disponen de seguro de empresa. Molina prevé ahora un beneficio ajustado de alrededor de 14 USD por acción para 2025, frente a los al menos 19 USD previstos anteriormente.