Lo más interesante no es el récord, sino lo que revela. Desde comienzos de 2025, el índice de mercados emergentes de MSCI ha superado a su equivalente a escala mundial, con una subida del 53%, frente al 25%. Esta superioridad plantea una pregunta sencilla: ¿estamos asistiendo al regreso del conjunto de los mercados emergentes o al auge de un motor mucho más específico?
Un índice que ha cambiado de rostro
Durante mucho tiempo, los mercados emergentes se interpretaban sobre todo a través de unas pocas variables: China, las materias primas, las divisas y el dólar. Esas referencias siguen siendo importantes, pero ya no bastan para explicar qué está impulsando hoy al índice.
El MSCI Emerging Markets sigue siendo una gran cesta, con más de 1.200 valores y una capitalización agregada cercana a 11,7 billones USD. Sin embargo, entre las compañías de mayor capitalización, el contraste es claro desde el 1 de enero: Saudi Arabian Oil Company avanza alrededor del 16%, Tencent Holdings cae un 21%, mientras los pesos pesados de los semiconductores se disparan, desde Taiwan Semiconductor Manufacturing con un 46% hasta Samsung Electronics con un 93% y SK Hynix con un 122%.
El movimiento no es homogéneo en el conjunto de los mercados. Lleva, sobre todo, el sello del norte de Asia. Taiwan Semiconductor Manufacturing se beneficia de su posición en los chips más avanzados. Samsung Electronics y SK Hynix sacan partido de la tensión en el mercado de memorias, especialmente en la memoria de gran ancho de banda, convertida en una pieza crítica para los aceleradores de inteligencia artificial (IA) y los centros de datos.
La cesta sigue diversificada entre tecnología, entidades financieras, energía, industria y materiales. Pero el impulso procede de la base industrial de la IA: fabricantes de chips por encargo, memorias, equipamiento y proveedores de infraestructuras.
Más barato, y no por casualidad
Ahí es donde la diferencia de valoración frente al MSCI Emerging Markets empieza a resultar interesante. Según MSCI, el índice de mercados emergentes cotiza en torno a 16 veces sus beneficios, frente a unas 22 veces en el índice mundial. En otras palabras, ofrece acceso a una parte del ciclo tecnológico mundial con una valoración más baja.
Pero ese descuento no debe interpretarse como una anomalía. Va de la mano de los riesgos habituales de los mercados emergentes: China, divisas, gobierno corporativo y geopolítica asiática. También incorpora un riesgo de cadena más acusado que antes. Si el gasto en centros de datos se frena, la presión no se detendrá en Wall Street: se trasladará a los proveedores asiáticos que sostienen las infraestructuras de IA.
En ese aspecto es donde la categoría resulta menos atractiva. El MSCI Emerging Markets sigue en la casilla de «emergentes», pero Taiwán representa ya el 24,8% de la cesta, por delante de China (23%), mientras Corea del Sur supone el 18,7%. Entre ambos, Taiwán y Corea del Sur pesan el 43,5%, casi el doble que China. Por tanto, el debate ya no consiste solo en saber si los mercados emergentes siguen cotizando con descuento. La cuestión es si la palabra «emergente» sigue describiendo correctamente al índice.





















