Representantes de Estados Unidos e Irán comunicaron durante la noche que han alcanzado un acuerdo preliminar para poner fin a las hostilidades y reabrir el estrecho, una vía estratégica para el transporte de energía, lo que provocó una caída en los precios del crudo.
Sin embargo, Nagel reafirmó su postura de que todas las opciones —tanto mantener los tipos de interés estables como incrementarlos— siguen sobre la mesa de cara a la próxima reunión de política monetaria del banco central, prevista para los días 22 y 23 de julio.
«No se vislumbra un alivio en el futuro previsible», señaló Nagel. «Al contrario: aunque el estrecho de Ormuz vuelva a ser navegable pronto, el suministro de petróleo tardará meses en normalizarse».
El Banco Central Europeo elevó los tipos de interés la semana pasada por primera vez en casi tres años. El objetivo es frenar la inflación antes de que el encarecimiento de la energía, derivado de las interrupciones de suministro sin precedentes por la guerra con Irán, se propague aún más por la economía de la zona euro.
Nagel advirtió de que cabe esperar un nuevo repunte de la inflación cuando expiren las medidas gubernamentales destinadas a limitar el alza de los precios energéticos. Estas iniciativas, que incluyen bonificaciones en el precio del combustible en los surtidores de Alemania, moderaron la tasa de inflación de la zona euro en 0,4 puntos porcentuales en mayo, según explicó Nagel.




















