El índice FTSE 100 avanzó el año pasado un 21,5%, con el que superó al EuroStoxx 600 (17%) y al S&P 500 (16%). Un mejor desempeño que se explica por la composición del índice, muy expuesto a los sectores bancario y minero.
Standard Chartered subió un 84% el año pasado, mientras que Lloyds ganó un 79%, en la estela de otros bancos europeos. El sector había caído tras la crisis financiera de 2008, pero la reanudación del crecimiento de los beneficios y el aumento de las valoraciones han permitido a los bancos superar ampliamente al mercado en los últimos años.
El sector minero, por su parte, se vio impulsado por el despegue de los precios de los metales preciosos. Así, Fresnillo firmó la mejor rentabilidad del índice, con un alza del 435%.
Por último, el sector de defensa se benefició del aumento de los presupuestos militares en Europa. BAE Systems, por ejemplo, ganó un 49% en 2025.
El atractivo de la plaza londinense, en entredicho
Con todo, el buen desempeño del índice no debe ocultar el menor poder de seducción de la plaza londinense. El año pasado solo hubo 22 salidas a bolsa en la London Stock Exchange. Y en los nueve primeros meses, esos estrenos captaron menos dinero que ¡la bolsa angoleña!
Si los aranceles de Donald Trump han llevado a las direcciones a suspender algunas operaciones, el parqué de Londres sufre un déficit de atractivo, en particular frente a Estados Unidos. Más aún porque el ecosistema de financiación privada se ha desarrollado mucho en los últimos años, conque las empresas tardan más en salir a cotizar y los mercados estadounidenses están mejor adaptados a este tipo de operaciones.
En todo caso, los banqueros de la City no pierden el optimismo y apuestan por un mejor 2026 de la mano de algunas operaciones importantes.
















