Nebius no es una start-up oportunista que se limita a alquilar GPU en el pico del ciclo de la IA. Nace de un grupo que ya sabía operar infraestructuras complejas, diseñar arquitecturas cloud, optimizar centros de datos, desarrollar tecnologías autónomas y construir software crítico. La guerra en Ucrania rompió el modelo anterior, como muestra la evolución de sus cuentas, con un bache en 2023 y una recuperación progresiva después, pero también obligó a una reasignación radical de activos hacia un mercado donde la escasez se paga muy cara: la computación para IA. La apuesta bursátil consiste en averiguar si esa transformación puede convertir a Nebius en algo más que otra neo-cloud: una plataforma integrada capaz de capturar parte del valor que genera la industrialización de la inteligencia artificial.

Un nacimiento forzado

La historia de Nebius arranca con Yandex, el buscador lanzado en Rusia en 1997 y convertido con los años en uno de los grandes grupos tecnológicos de su mercado doméstico. Yandex N.V., su matriz neerlandesa, se registró en 2007 y salió al Nasdaq en 2011. La invasión de Ucrania en 2022 alteró por completo ese edificio. La cotización quedó suspendida, el grupo quedó atrapado en una maraña de restricciones regulatorias, políticas y financieras, y la holding tuvo que organizar su salida de Rusia.

La reestructuración culminó en 2024 con la venta de los activos rusos a inversores del país. Lo que quedó pasó a ser Nebius Group N.V., una sociedad con sede en Ámsterdam, enfocada en infraestructura de IA, dirigida por Arkady Volozh y dueña de activos internacionales. Este punto sigue siendo relevante, porque el pasado ruso continúa apareciendo como uno de los argumentos negativos del caso. Con todo, la separación del nuevo grupo respecto a las antiguas actividades rusas y la confianza que Nebius ha logrado entre grandes socios estadounidenses han reducido mucho el peso práctico de ese factor. No se trata de ignorar el riesgo reputacional, sino de constatar que el mercado ya juzga a la compañía por su capacidad para suministrar infraestructura de IA a gran escala.

Ese origen le da a Nebius un perfil inusual. Muchas empresas que compiten en el cloud de IA tienen que empezar de cero: contratar equipos, buscar emplazamientos, asegurar energía, diseñar arquitecturas, negociar acceso a GPU, construir la capa de software y convencer a los clientes. Nebius, en cambio, hereda una base de ingenieros, experiencia en cloud, un centro de datos optimizado en Finlandia, participaciones en tecnológicas y una cultura de ejecución forjada en Yandex. El grupo cuenta con más de un millar de ingenieros procedentes del antiguo ecosistema, con capacidades en hardware, software, IA y centros de datos. En un sector donde el talento es uno de los recursos más escasos después de la electricidad y las GPU, esa herencia es una ventaja real.

Fuente: Nebius

Neo-cloud

Nebius pertenece a la categoría de las neo-clouds. Estas empresas no intentan reproducir todo el modelo de los hiperescaladores generalistas como Amazon, Microsoft, Google u Oracle. Su función es más específica: ofrecer la infraestructura crítica para las cargas de trabajo de IA, es decir, GPU, clústeres densos, almacenamiento, red, refrigeración, orquestación de software, entrenamiento e inferencia.

La diferencia es clave. Los hiperescaladores tienen una escala colosal, pero su oferta cubre un universo inmenso de usos informáticos. las neo-clouds se especializan en las necesidades más exigentes de la IA. No ganan porque sean más grandes, sino porque pueden ser más rápidos, más especializados y más adecuados para clientes que necesitan capacidad disponible de inmediato.

El verdadero cuello de botella de la IA no se limita a los chips de Nvidia. Está en la capacidad utilizable: suelo, electricidad, centros de datos, refrigeración, interconexión, equipos, software, ingeniería y velocidad de puesta en producción. Hacen falta meses, y a veces más, para convertir una promesa de capacidad en clústeres operativos que generen ingresos. Mientras la demanda de cómputo supere a la oferta disponible, los actores capaces de asegurar y activar esa capacidad tienen un poder económico significativo.

Nebius se sitúa exactamente en ese punto de tensión. La compañía indica que su capacidad contratada supera ya los 3,5 GW y eleva su objetivo a más de 4 GW a finales de 2026. Ha asegurado nuevos emplazamientos, entre ellos una AI factory de 1,2 GW en Pensilvania, otro sitio de 1,2 GW en Misuri y una instalación en Finlandia de más de 300 MW. También prevé disponer de entre 800 MW y 1 GW de potencia conectada antes de que acabe el año. En esta industria, esas cifras no son simples anuncios inmobiliarios: determinan directamente la trayectoria futura de ingresos.

Un modelo económico sencillo, pero una ejecución compleja

El modelo de Nebius se basa ante todo en la venta de capacidad de cálculo y servicios cloud de IA. La compañía ofrece a desarrolladores, empresas emergentes, empresas y laboratorios los recursos necesarios para entrenar, ajustar, desplegar y ejecutar modelos. Los clientes consumen capacidad GPU, reservan recursos, acceden a plataformas gestionadas o firman contratos de mayor duración. La empresa puede, por tanto, generar ingresos por uso, por reserva de capacidad, por compromisos contractuales y por servicios de software asociados.

La ventaja del modelo es su claridad. La demanda de IA se traduce en necesidad de cálculo; el cálculo se traduce en utilización de capacidad; y la utilización, en ingresos. Pero esa aparente simplicidad oculta una complejidad operativa enorme. Nebius debe financiar las GPU, construir o alquilar las instalaciones, garantizar el rendimiento, optimizar el consumo energético, mantener los clústeres, gestionar a los clientes y asegurar el suministro. El éxito, por tanto, no depende solo del volumen de demanda, sino de la capacidad de entregar al coste adecuado, a tiempo y con altos niveles de utilización.

Las cifras del primer trimestre de 2026 muestran que el modelo empieza a generar un apalancamiento importante. La facturación del grupo alcanzó 399 millones USD, un 684% más que un año antes. El cloud de IA aportó 389,7 millones, alrededor del 98% de los ingresos totales, con un crecimiento del 841% interanual y del 82% frente al trimestre anterior. Los ingresos recurrentes anualizados (ARR) ascendieron a 1.920 millones USD al cierre de marzo de 2026, frente a 1.250 millones a finales de diciembre de 2025. La compañía aspira ahora a facturar entre 3.000 y 3.400 millones en 2026 y a situar su ARR entre 7.000 y 9.000 millones.

La rentabilidad ajustada también cambia de escala. El EBITDA ajustado del grupo fue de 129,5 millones USD en el primer trimestre de 2026, frente a unas pérdidas de 53,7 millones un año antes. El negocio de cloud de IA generó 174 millones de EBITDA ajustado, con un margen del 45%. El coste de los ingresos cayó del 49% de la facturación al 26%; el gasto de desarrollo de producto, del 72% al 17%; y los costes comerciales, generales y administrativos, del 120% al 36%. Esta mejora refleja el efecto de escala potencial: una vez instalada y utilizada la capacidad, los ingresos pueden crecer más deprisa que determinados costes.

La guerra de la integración vertical contra CoreWeave

La comparación con CoreWeave es inevitable. Ambas compañías encarnan el auge de las neoclouds, impulsadas por la escasez de capacidad GPU y por la explosión de las cargas de trabajo de IA. Pero Nebius quiere diferenciarse evitando convertirse en un simple proveedor de capacidad bruta. Su ambición es ser una plataforma full stack: centros de datos, servidores, hardware optimizado, software cloud, herramientas de inferencia, servicios agentivos y soluciones para empresas.

Esta integración vertical puede ser una ventaja si permite un menor coste por unidad de cálculo, mejor rendimiento por GPU, mayor calidad de servicio y funcionalidades más adaptadas al cliente. El centro de datos finlandés ilustra esa filosofía: free cooling, recuperación de calor, optimización energética y un diseño técnico pensado para contener los costes operativos. La empresa también desarrolla servidores diseñados internamente, configuraciones de hardware optimizadas y una eficiencia energética superior a la de soluciones más estandarizadas.

Esa lógica se prolonga en la capa de software. Aether 3.5 mejora la plataforma con AI serverless, transferencia de datos a gran escala, funciones de seguridad, gobernanza, facturación y auditoría. Token Factory busca facilitar el despliegue y la optimización en producción de modelos open source o personalizados. El objetivo es reducir el coste operativo de los clientes, mejorar el coste por token y hacer que Nebius dependa menos de la comoditización del alquiler de GPU.

Este es un punto central para la tesis de inversión. Si el mercado del cloud GPU se vuelve progresivamente más competitivo, los actores que solo vendan capacidad pueden ver sus precios bajo presión. Los que controlan más capas, mejoran la productividad de sus clientes y reducen el coste total de uso pueden defender mejor su rentabilidad. Nebius trata claramente de situarse en ese segundo grupo.

Software y plataforma

La subida en software se ha convertido en uno de los ejes estratégicos más importantes de Nebius. La compañía no quiere solo dar acceso a GPU, sino acompañar a sus clientes en todo el ciclo de vida de la IA: entrenamiento, fine tuning, inferencia, orquestación, búsqueda agentiva, optimización, gobernanza y despliegue.

Token Factory es especialmente relevante. Los modelos open source avanzan rápido y son cada vez más utilizados por empresas que quieren evitar una dependencia total de los modelos propietarios. Pero pasar de un modelo experimental a una inferencia fiable en producción sigue siendo difícil. Hay que optimizar costes, latencia, calidad, escalabilidad e infraestructura subyacente. Token Factory responde a esa necesidad con una plataforma de inferencia gestionada. Revolut la usa para automatizar parte de las conversaciones de soporte, mientras monday.com la ha elegido para sus funciones de IA.

Las adquisiciones recientes refuerzan esta estrategia. Tavily aporta capacidades de búsqueda agentiva. Eigen AI mejora la ejecución de la inferencia y la optimización de modelos. Clarifai incorpora tecnologías de orquestación de sistemas, capacidades de optimización y talento de investigación. Estas piezas no son accesorias: desplazan poco a poco a Nebius de la capa de infraestructura hacia una plataforma de IA más completa.

Esta evolución también responde a la gran pregunta a cinco años vista: ¿puede Nebius convertirse en un proveedor full stack de entrenamiento y despliegue de IA, en lugar de limitarse a alquilar GPU? La compañía avanza claramente en esa dirección, especialmente gracias a Toloka para los datos, Token Factory para la inferencia, Tavily para los flujos agentivos y sus propias capacidades cloud para el cálculo. Todavía faltan datos para medir la aportación futura de este modelo, pero la coherencia estratégica es evidente.

IA física: el cálculo de IA sale de las pantallas

La IA física se perfila como uno de los vectores más interesantes del caso. Este concepto engloba las aplicaciones de IA que interactúan con el mundo real: robots, vehículos autónomos, sistemas industriales, simulación física, modelos del mundo, datos sintéticos e inferencia embebida. Estas aplicaciones requieren enormes cantidades de cómputo para entrenar modelos, simular entornos, probar comportamientos y desplegar sistemas fiables.

Nebius trabaja con Nvidia en una plataforma integral que cubre todo el ciclo de vida de la robótica, desde la simulación hasta el entrenamiento y el despliegue real. La empresa cita clientes como 1X Technologies, que desarrolla robots de uso general, y Rhoda, centrada en inteligencia robótica a partir de grandes conjuntos de datos multimodales. Para Nebius, esta vertical encaja de forma natural: combina necesidad de GPU, simulación, orquestación, inferencia y datos.

La IA física también puede ayudar a Nebius a subir de escala. Un cliente de robótica no busca solo capacidad bruta; necesita un entorno completo capaz de gestionar datos complejos, simulaciones, modelos multimodales, pruebas y despliegues. Si Nebius consigue estructurar una oferta especializada en estos usos, podrá reforzar su diferenciación frente a proveedores más generalistas.

Avride: exposición directa a la movilidad autónoma

Avride es una de las actividades más singulares del grupo. Nacida de los desarrollos de autonomía de la etapa Yandex, opera en vehículos autónomos y robots de reparto. No sostiene por sí sola la tesis principal sobre Nebius, pero añade una opción interesante en robótica e IA física.

En el primer trimestre de 2026, Avride más que duplicó el tamaño de su flota de vehículos con capacidad de autonomía respecto al cierre de 2025. La empresa amplía su ámbito operativo en Dallas y mejora sus procesos de preensamblaje de componentes electrónicos, especialmente los sensores instalados en los vehículos. También está desarrollando su flota de I+D para acumular los datos necesarios para mejorar su stack de IA y avanzar hacia operaciones sin operador en el vehículo.

La parte de robots de reparto parece más avanzada comercialmente. Las entregas robotizadas crecieron un 178% interanual en el primer trimestre, con más de 174.000 entregas en el trimestre y más de 500.000 acumuladas desde el lanzamiento. Avride también inició operaciones en Filadelfia en el marco de su alianza plurianual con Uber para desplegar robots de reparto y vehículos autónomos para clientes de Uber y Uber Eats en Estados Unidos.

La valoración de Avride es difícil de aislar por la falta de cifras financieras detalladas, pero este activo refuerza la imagen de un grupo con profundidad tecnológica más allá del cloud. También le da a Nebius un campo directo de experimentación sobre necesidades de simulación, datos, entrenamiento e inferencia de los sistemas autónomos.

Fuente: Nebius

TripleTen y Toloka

TripleTen es la actividad edtech del grupo. Ofrece formación en línea en áreas como desarrollo web, ingeniería de software, ciencia de datos, control de calidad, business intelligence, ciberseguridad e IA. Su modelo se basa en programas de formación, matrículas, acompañamiento, proyectos prácticos y ofertas para empresas.

En el primer trimestre de 2026, TripleTen registró un crecimiento de facturación del 10% interanual. Es un ritmo mucho más moderado que el del cloud de IA, pero la actividad sigue teniendo interés. Responde a la demanda de habilidades tecnológicas, incorpora más contenidos de IA en sus programas y desarrolla ofertas de actualización profesional para empresas. Los mercados de América Latina y Brasil avanzan con más regularidad que Estados Unidos, mientras el grupo pone más énfasis en la eficiencia y la rentabilidad.

TripleTen no sostiene por sí sola una tesis alcista sobre Nebius. Debe verse más bien como un activo secundario, útil para diversificar el grupo y potencialmente alineado con la creciente demanda de competencias en IA.

Toloka, por su parte, aporta datos a desarrolladores de LLM, GenAI y agentes de IA. Su función consiste en producir, seleccionar, etiquetar, evaluar y estructurar datos de calidad para el entrenamiento y la mejora de los modelos. En IA, la calidad del dato sigue siendo un factor decisivo de rendimiento. Los modelos no se diferencian solo por su arquitectura o por la potencia de cálculo utilizada, sino también por los ejemplos, correcciones, evaluaciones y juicios humanos que orientan su aprendizaje.

Nebius ya no controla el voto de Toloka desde el segundo trimestre de 2025, aunque mantiene una participación económica relevante. La integración prevista de Tendem en el ecosistema de Nebius es significativa. Tendem permite incorporar expertos humanos verificados en flujos agentivos y hacer que su juicio sea utilizable a través del Model Context Protocol. Dicho de otro modo, Toloka puede añadir una capa de fiabilidad humana a sistemas cada vez más automatizados.

Esta pieza refuerza la idea de una Nebius más completa que un simple cloud de IA. Con Toloka para datos y evaluación, Token Factory para inferencia, Tavily para búsquedas agentivas e infraestructura cloud para cálculo, Nebius puede cubrir potencialmente más eslabones de la cadena de producción de IA. Todavía no es un motor cuantitativo importante del grupo, pero su orientación estratégica encaja bien con la demanda empresarial: menos complejidad técnica, más soluciones integradas y más fiabilidad.

ClickHouse: la opción oculta

ClickHouse es el activo financiero más interesante fuera de la nube de IA. Nebius posee el 28% de esta compañía, según su formulario 20-F en EDGAR. ClickHouse desarrolla una base de datos analítica open source diseñada para procesamiento en tiempo real, consultas de baja latencia y análisis de enormes volúmenes de datos. En una economía en la que la IA genera cada vez más logs, pipelines, datos de observabilidad, consultas agentivas y tratamientos analíticos, este tipo de infraestructura está muy cerca de la capa fundamental de consumo de datos.

ClickHouse captó 400 millones USD con una valoración de 15.000 millones, lo que implica un valor teórico de unos 4.200 millones para la participación del 28% que tiene Nebius. Sobre una capitalización bursátil de aproximadamente 57.000 millones para Nebius, eso representa cerca del 8% del valor de mercado del grupo. No es un detalle menor, aunque la tesis principal sigue apoyada en el cloud de IA. También conviene señalar que ese valor no es del todo invisible en las cuentas, porque Nebius ya registró una ganancia contable no monetaria ligada a esa participación. Pero una eventual salida a bolsa de ClickHouse cambiaría la lectura del mercado: el activo pasaría a ser cotizado, comparable, líquido y mucho más fácil de integrar en una suma de partes.

Ahí es donde la opción gana atractivo. Si ClickHouse sale a bolsa con una valoración superior a la de la última ronda privada, la participación de Nebius podría adquirir una importancia muy distinta dentro del caso. Un doble de valoración de ClickHouse llevaría mecánicamente el valor teórico de la participación de Nebius de unos 4.200 millones a 8.400 millones USD, antes de cualquier descuento por holding o de consideraciones de liquidez. Para una empresa que financia una expansión muy intensiva en capital en AI factories, contar con un activo monetizable de ese tamaño puede convertirse en una palanca estratégica: una posible fuente de financiación, una señal de calidad del portafolio heredado de Yandex y un catalizador de revalorización si el mercado empieza a distinguir mejor las distintas bolsas de valor del grupo.

El hecho de que Situation Awareness la haya convertido en su primera posición refuerza el interés del mercado por esta opcionalidad. El fondo habría situado Nebius como su mayor posición, con alrededor del 15% de los activos bajo gestión. Una lectura posible es que no solo apuesta por el crecimiento del cloud de IA, sino también por la materialización de algunos catalizadores colaterales, entre ellos la hipotética salida a bolsa de ClickHouse. No basta para validar la tesis inversora, pero sí indica que algunos inversores especializados pueden ver Nebius como un vehículo híbrido: exposición directa al cuello de botella del cálculo para IA, más una opción de revalorización sobre un activo de software de alta calidad.

Meta, Nvidia y la validación comercial

Dos alianzas estructuran la actualidad más reciente de Nebius. La primera es el acuerdo con Meta, por un importe que podría alcanzar los 27.000 millones USD en cinco años. Incluye una primera parte de 12.000 millones ligada a la compra de capacidad de cálculo a partir de 2027, y una segunda de 15.000 millones que permite a Nebius vender capacidad a Meta bajo condiciones predeterminadas o a otros clientes a precios de mercado. Esta estructura aporta visibilidad, respalda la financiación del crecimiento y valida la capacidad de Nebius para servir a clientes de gran tamaño.

La segunda es el refuerzo de la relación con Nvidia. Nvidia ha invertido 2.000 millones USD en Nebius, tras una participación previa. La colaboración gira en torno a la integración de hardware y software, el diseño de AI factories, la inferencia y las plataformas agentivas alrededor de Token Factory. Nebius también afirma haber obtenido el estatus de Nvidia Exemplar Cloud sobre GB300 NVL72 para cargas de entrenamiento, lo que refuerza su credibilidad técnica.

Estas alianzas son señales muy potentes. En un mercado todavía joven, la confianza de clientes y proveedores estratégicos puede acelerar la credibilidad comercial. Pero también generan dependencias: de Nvidia para el acceso a equipos, de unos pocos clientes grandes para la visibilidad contractual y de financiación externa para seguir expandiéndose.

Nebius, socio de Nvidia. Aquí en el Computex 2026.

Capital y riesgos

Nebius sale reforzada de sus últimas ampliaciones. En el primer trimestre de 2026, la compañía aseguró 6.300 millones USD de capital, de los que 2.000 millones procedieron de la inversión de Nvidia y 4.300 millones de bonos convertibles. Cerró el trimestre con 9.300 millones en caja, incluidos 2.300 millones de flujo de caja operativo positivo en el periodo. Esa liquidez le da margen para acelerar la expansión de capacidad.

Pero el modelo sigue siendo muy intensivo en capital. Las inversiones del primer trimestre rondaron los 2.500 millones USD, sobre todo en GPU, hardware vinculado a clústeres y expansión de centros de datos. La empresa indica que seguirá invirtiendo con fuerza y que podrá recurrir a varias fuentes de financiación: caja generada por la actividad, anticipos de clientes, deuda, financiación respaldada por activos, deuda corporativa, programas at-the-market y otros instrumentos.

La asignación de capital es, por tanto, una cuestión clave. Mientras las nuevas capacidades encuentren demanda sólida, con precios altos y buena utilización, el modelo puede crear mucho valor. Pero si se alargan los plazos, sube el coste del capital, bajan los precios de alquiler de GPU o la demanda se desplaza, la intensidad de capital se convierte en un riesgo. Nebius tiene que financiar hoy una capacidad cuya rentabilidad dependerá de las condiciones de mercado de mañana.

Valoración exigente

La valoración obliga a matizar. A 259 USD por acción, y con unos 254 millones de títulos a comienzos de junio de 2026, la capitalización implícita ronda los 66.000 millones USD. A ese nivel, Nebius ya no es una compañía ignorada por el mercado. La acción descuenta un crecimiento enorme, una ejecución operativa sólida, el éxito de los nuevos emplazamientos, el aumento del ARR y cierto reconocimiento de los activos colaterales. La facturación trimestral anualizada sigue siendo pequeña frente a esa capitalización, aunque la dinámica del ARR y la guía para 2026 están cambiando rápidamente la escala del grupo.

La tesis alcista se apoya, por tanto, en que Nebius haga crecer el numerador más deprisa de lo que el mercado anticipa: más capacidad conectada, más utilización, más clientes, más inferencia, más software, más ingresos recurrentes y mejor rentabilidad. ClickHouse añade una capa adicional. Si el mercado valora Nebius sobre todo como una neo-cloud, su participación del 28% en ClickHouse ya representa un valor teórico importante. Una salida a bolsa podría volver ese activo mucho más visible y provocar una revisión parcial del caso. Pero conviene ser prudentes: una participación privada, por prometedora que sea, no siempre se refleja por completo en la capitalización bursátil, y una IPO depende de las condiciones de mercado, del crecimiento de ClickHouse y del apetito inversor por las bases de datos cloud.

Principales riesgos

Más allá de una valoración que sigue siendo objeto de debate, el inversor compra aquí un proyecto muy bien colocado en un cuello de botella estratégico, una necesidad soberana y un activo cuya demanda debería seguir siendo estructuralmente fuerte durante la próxima década.

El primer riesgo es de ejecución. Nebius debe convertir capacidad contratada en capacidad conectada y, después, en capacidad activa y facturable. Cada fase implica riesgos: permisos, construcción, conexión eléctrica, entrega de GPU, instalación, refrigeración, fiabilidad, escalado y calidad de servicio. En un modelo tan intensivo en capital, los retrasos salen caros.

El segundo riesgo es financiero. La compañía dispone de mucha caja, pero sus necesidades siguen siendo elevadas. La deuda, los convertibles, los anticipos de clientes y la financiación respaldada por activos pueden sostener el crecimiento, pero también aumentan la complejidad financiera. El riesgo de dilución no es nulo, especialmente si la empresa tuviera que acelerar aún más la inversión o si el mercado se endureciera.

El tercer riesgo es competitivo. Los hiperescaladores pueden especializar más sus ofertas de IA. CoreWeave y otros neo-clouds persiguen la misma oportunidad. Actores nacidos del housing de centros de datos, la minería o las infraestructuras energéticas también buscan monetizar emplazamientos aptos para cargas de IA. La escasez actual protege los márgenes del sector, pero esa protección podría reducirse si entra demasiada capacidad a la vez.

El cuarto riesgo es tecnológico. Si los modelos se vuelven mucho más eficientes, si la inferencia consume menos recursos por consulta, si nuevas arquitecturas reducen la necesidad de GPU o si los clientes optimizan de forma agresiva su consumo, la demanda de capacidad podría seguir siendo alta en volumen, pero menos favorable en precio. El riesgo no es que la IA se frene, sino que la economía de la infraestructura se normalice.

El quinto riesgo es la concentración. Los grandes contratos, especialmente con Meta, aportan visibilidad, pero también incrementan la dependencia de unos pocos clientes clave. Por último, el pasado de Yandex todavía puede pesar en la percepción del valor, aunque la nueva estructura del grupo y sus alianzas occidentales atenúan mucho ese argumento.

Un activo raro

La tesis de Nebius no depende de un único motor. El primero es la expansión del cloud de IA, con capacidad contratada al alza, alianzas estructurales y una demanda todavía superior a la oferta disponible. El segundo es la subida en la capa de software, con Token Factory, Aether 3.5, Tavily, Eigen AI, Clarifai y la ambición de ir más allá del simple alquiler de GPU. El tercero es el valor opcional del portafolio heredado de Yandex, especialmente ClickHouse. Esa participación del 28%, valorada teóricamente en unos 4.200 millones USD en la última ronda privada, podría convertirse en un catalizador mucho más visible si sale a bolsa, sobre todo si su valoración pública supera con claridad los 15.000 millones de la última financiación.

Gráfico Nebius Group

Esa mezcla es lo que hace a Nebius tan atípica. El mercado valora ante todo un neo-cloud de crecimiento explosivo, pero el inversor también compra una compañía con activos de software, participaciones estratégicas y palancas como Avride, Toloka o TripleTen. El riesgo es que la capitalización actual ya integre buena parte de esa promesa. La oportunidad es que algunos activos, en particular ClickHouse, todavía no estén plenamente recogidos en una lectura demasiado simplificada del caso, centrada solo en los ingresos de capacidad GPU.

Nebius puede analizarse, en definitiva, como una acción de hipercrecimiento industrial en la intersección entre cloud, IA, energía y software. La empresa reúne muchos de los atributos de un ganador potencial: herencia técnica, capacidad asegurada, clientes de primer nivel, alianza con Nvidia, avance de la inferencia, exposición a la IA física y la opción ClickHouse. Pero su cotización exige una ejecución casi perfecta. A este nivel, el caso sigue siendo atractivo para quien crea en una escasez duradera de computación para IA y en la capacidad de Nebius para convertir sus gigavatios contratados en ingresos rentables. También se vuelve mucho más vulnerable si esa escasez se diluye, si la financiación se tensa o si la rentabilidad ajustada no se transforma en creación de valor sostenida.