En varias ocasiones hemos destacado en nuestras columnas las evidentes cualidades de Netflix. En Netflix: Un año muy taquillero y, más recientemente, Netflix: Toda una lección de bolsa, explicábamos que, tras un periodo de estancamiento entre 2021 y 2022, el número de suscriptores había vuelto a aumentar considerablemente gracias a las soluciones implantadas por la dirección. En ese momento, los inversores, llenos de dudas, dejaron que la acción cayera a niveles ridículos en comparación con los de hoy. Estas soluciones incluían, en particular, la publicidad integrada en las ofertas de suscripción, el ajuste de los precios y los beneficios derivados de la clara ventaja sobre los competidores, varios de los cuales (Paramount, Warner Bros y Disney) siguen sufriendo el declive de la televisión tradicional. Hoy en día, Netflix supera ampliamente los 300 millones de suscriptores, lo que supone aproximadamente un 40% más que hace cuatro años.
Este éxito tiene un precio, ya que, como se ha dicho, Netflix es la empresa con mayor rentabilidad del sector. A casi 50 veces los beneficios (antes de la caída de ayer) para este año, 11 veces la facturación o incluso 60 veces el flujo de efectivo libre, la valoración exige un comportamiento impecable.
Los resultados del tercer trimestre han puesto de manifiesto algunos puntos de tensión. Los beneficios se han mantenido muy por debajo de los 3.000 millones USD esperados por Wall Street. La razón principal es un elemento extraordinario relacionado con un litigio fiscal en Brasil que ha costado más de 600 millones USD. Este gasto ha puesto fin a una racha de dos años en los que la plataforma siempre había superado las previsiones.
El segundo elemento que ha inquietado a los inversores es el margen operativo. Sigue siendo muy elevado, un 28,2% el último trimestre, pero ha retrocedido con respecto al 29,2% observado en el mismo periodo del año pasado.
El final del año también podría ser más discreto de lo previsto. Netflix suele publicar previsiones conservadoras, que luego se superan. En esta ocasión, el objetivo de obtener unos beneficios de 2.400 millones USD y un margen operativo del 23,9% sugiere que lo que queda es un período más tranquilo, a pesar de que la actividad publicitaria se encuentra en un nivel históricamente alto.
Insistimos, la valoración de Netflix genera unas expectativas muy elevadas. Los elementos mencionados no deben hacernos olvidar que el grupo sigue muy bien orientado y muy por delante de sus competidores. Este trimestre, la plataforma ha alcanzado una cuota de audiencia récord en Estados Unidos y el Reino Unido, y su largometraje Las guerreras K-pop se ha convertido en el más visto de su historia, con más de 300 millones de visualizaciones en solo tres meses.
De cara al futuro, Netflix ya cuenta con un control ejemplar de sus costes, una producción mundial bien organizada y un crecimiento casi totalmente orgánico, con pocas adquisiciones. Sin embargo, la plataforma aún dispone de muchos recursos. La inteligencia artificial puede mejorar la segmentación publicitaria, mientras que los acuerdos con actores como Amazon Ads ofrecen nuevas oportunidades de monetización. Netflix también está explorando nuevos formatos para diversificar su oferta, como las retransmisiones en directo, los deportes, los videojuegos, el merchandising y los pódcasts.
En definitiva, esta modesta caída de la valoración (-10% en la sesión bursátil de ayer) permite aliviar la presión sobre las expectativas para el próximo trimestre.


















