El mercado de deuda es la razón por la que este episodio se percibe como algo más que una simple toma de beneficios. Los rendimientos del Tesoro se relajaron ligeramente hoy; en concreto, el del bono a 10 años se sitúa en torno al 4,6%, pero solo tras un brusco movimiento que elevó los costes de endeudamiento a largo plazo a niveles incómodos. En el caso del treasury a 30 años, superó recientemente el 5%, mientras que el de 10 años ha alcanzado su pico desde febrero de 2025. Los inversores vigilan de cerca esta evolución, ya que el incremento de los intereses hace difícil justificar las elevadas valoraciones de los valores de crecimiento.
Las acciones tecnológicas, especialmente los fabricantes de chips vinculados a la inteligencia artificial (IA), cotizan en función de grandes beneficios futuros. Cuando los rendimientos de los bonos suben, esos beneficios futuros valen menos en términos actuales. Esa es la fría matemática que subyace en muchos bandazos del mercado. Nvidia puede seguir siendo una compañía extraordinaria y, aun así, ser vulnerable a un ajuste de valoración. Lo mismo ocurre con el sector de los semiconductores en su conjunto.
Por lo tanto, los resultados de Nvidia de mañana por la noche tendrán una relevancia que va mucho más allá de la propia empresa (como es habitual). Los inversores buscan pruebas de que la demanda de IA sigue siendo lo suficientemente sólida como para sostener los múltiplos que se han extendido por todo el sector. La compañía se ha convertido en el árbitro no oficial de la disruptiva tecnología en el mercado. Si Nvidia cumple, los optimistas argumentarán que la corrección fue solo una pausa nerviosa. Si decepciona, o incluso si simplemente deslumbra menos de lo esperado, los inversores podrían decidir que la apuesta por la IA necesita menos poesía y algo más de contabilidad.
La presión no se limita a los chips. El Nasdaq ya cayó el viernes y el lunes: una racha de pérdidas de dos días poco frecuente para lo que es habitual últimamente. Esto nos dice mucho sobre lo indulgente que ha sido este mercado. Los inversores no han abandonado el riesgo; nombres de software como Workday, Atlassian, Intuit, Zscaler y ServiceNow siguen encontrando compradores. Sin embargo, el mercado se está volviendo más selectivo, que es lo que suele ocurrir cuando el dinero deja de percibirse como algo gratuito.
El problema de fondo es la inflación. Los precios del petróleo retrocedieron hoy, pero el barril de Brent se mantiene por encima de los 110 USD. Es un nivel lo suficientemente alto como para inquietarse por que la energía se traslade a los precios de toda la economía. El conflicto en Oriente Próximo sigue siendo decisivo para la percepción de ese riesgo. Trump afirmó haber cancelado un ataque planeado contra Irán después de que los líderes de Qatar, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos instaran a dar más tiempo a las negociaciones, lo que podría haber ayudado a enfriar los precios del oro negro por ahora.
Se avecinan otras pruebas. Los resultados de Walmart esta semana deberían ofrecer una visión más clara del consumidor estadounidense, sobre todo por el incremento de los costes energéticos y la tensión de los presupuestos familiares. The Home Depot ya ha mostrado un panorama mixto, al comunicar mayores ingresos pero menores beneficios ajustados. Se espera que la venta de viviendas aumente, pero el sector inmobiliario sigue siendo muy sensible a los tipos. Un mercado puede tolerar muchas cosas, pero es menos paciente cuando las hipotecas, el petróleo y los rendimientos del Tesoro monopolizan la conversación.
Lo más relevante de la sesión de hoy es que demuestra hasta qué punto el rally se ha vuelto dependiente de un pequeño grupo de ganadores y de un entorno de tipos favorable. Cuando las acciones de chips flaquean y los bonos rugen, el mercado parece de repente menos invencible. Nvidia podría, no obstante, restaurar la confianza mañana.
España activa su fondo inversor; el Ibex avanza
El IBEX 35 se revalorizaba un 0,36% en la media sesión para situarse en torno a los 17.819 puntos, en una jornada en la que las principales bolsas europeas también cotizaban en positivo. En ese contexto, Indra repuntaba un 2,5% después de iniciarse el proceso para elegir a un nuevo consejero delegado tras la salida de José Vicente de los Mozos.
Por otro lado, el Consejo de Ministros dará este martes el primer paso para poner en marcha España Crece, un instrumento de inversión gestionado por el Instituto de Crédito Oficial (ICO) con el que el Gobierno quiere movilizar 120.000 millones EUR. El fondo nace para prolongar el impulso del plan europeo de recuperación más allá de 2026, sin el límite temporal de los fondos comunitarios. Entre sus posibles ámbitos de actuación figura la defensa.
La estructura inicial prevé una inyección de 13.300 millones EUR en el ICO, dividida entre 10.500 millones y un tramo adicional de 2.800 millones, con capacidad para elevar la financiación directa hasta unos 60.000 millones. Ese efecto palanca reforzará el papel del organismo como banco público de promoción y permitirá ampliar su capacidad de inversión sin que el instrumento tenga el mismo tratamiento que la deuda pública ordinaria.
Cuando el ICO alcance ese volumen, se buscará la coinversión privada para doblar la capacidad total hasta 120.000 millones EUR. El perímetro del fondo aún debe concretarse, pero el Gobierno ya lo orienta hacia sectores transformadores como vivienda, energía, digitalización, IA, reindustrialización, economía circular, agua, saneamiento y seguridad, con un esquema que combinará préstamos y toma de participaciones en empresas.

















