Si aún había quien dudaba de la IA —posiblemente responsable de una burbuja especulativa sin precedentes en estos últimos tiempos, sobre todo en el sector de los fabricantes de equipos—, las intenciones de las grandes empresas estadounidenses de recaudar capital —algo que, en su caso, no ocurría desde hacía décadas— y de apostar fuerte por la tecnología podrían acabar de convencerlos.
Tras Google y Meta —véase al respecto Alphabet: Cambio de paradigma y nueva era para los accionistas y En Meta, el rumor de una ampliación de capital lastra la cotización—, es ahora Oracle quien anuncia que busca 40 000 millones de dólares de financiación externa para 2027, la mitad a través de deuda y la otra mitad mediante una ampliación de capital.
Esto se produce tras un ejercicio 2026 en el que el grupo de Larry ha lastrado su balance con 43 000 millones de deuda adicional, antes de una ampliación de capital de 5000 millones de dólares.
Será necesario para hacer frente a una expansión sin precedentes de las inversiones de Oracle en las infraestructuras que servirán de columna vertebral a la IA. Hace justo un año, destacábamos en estas mismas columnas que estos gastos de inversión se habían multiplicado por diez en diez años, es decir, a un ritmo mucho más sostenido que la facturación y el flujo de caja operativo.
Una vez más, estos se han casi triplicado de un año a otro. El efecto natural es una compresión del flujo de caja libre —es decir, del beneficio distribuible a los accionistas—, que ahora se encuentra en números rojos. La situación de tesorería tampoco mejora, con un dividendo que, a pesar de todo, aumentará en mil millones de dólares entre 2025 y 2026.
Ahora Oracle se encuentra cargada con una deuda sustancial, equivalente a más de cinco veces su beneficio antes de impuestos e intereses. Se trata de un cambio de paradigma completo para los accionistas del grupo, que hasta la pandemia se mantenía completamente libre de deuda y era capaz de destinar la totalidad de sus jugosos beneficios a la recompra de acciones y a dividendos.
Apostemos a que esta apuesta no se ha hecho a ciegas: el segmento de la nube de Oracle, que representa la mitad de la facturación consolidada, ha visto aumentar sus ingresos un 39 % en el ejercicio fiscal que acaba de terminar, impulsado por el crecimiento meteórico de los servicios de infraestructura. Esto contrasta con el segmento de software, que representa algo menos de un tercio de la facturación y cuyos ingresos han retrocedido un 1 %.
El grupo de Larry Ellison ha decidido transformarse y tomar la delantera en un ámbito en el que el acceso al capital supone una ventaja competitiva fundamental. A largo plazo, esto debería hacer prácticamente inexpugnable la posición de los grupos que hayan instalado las infraestructuras de potencia de cálculo necesarias para el despliegue de la IA.
Queda por ver en qué medida se rentabilizarán estas inversiones y hasta cuándo Oracle podrá deteriorar su balance sin ganarse la ira de los inversores. A juzgar por la valoración actual del grupo, estos últimos apuestan por ahora por el doble en lugar de por el todo o nada.



















