En el primer trimestre de 2026, Palantir facturó 1.630 millones USD, frente a 883,9 millones un año antes y a los 1.540 millones que esperaban los analistas. El beneficio ajustado se situó en 0,33 USD por acción, por encima de los 0,28 previstos. Según los principios contables generalmente aceptados, el beneficio neto alcanzó 871 millones, frente a 214 millones un año antes, mientras que el beneficio diluido por acción pasó de 0,08 a 0,34 USD.
La calidad de estas cuentas radica, sobre todo, en la combinación de hipercrecimiento y rentabilidad. Palantir registró un margen neto, según los principios contables generalmente aceptados, del 53%, un margen de explotación ajustado del 60% y un margen de flujo de efectivo libre ajustado del 57%. Dicho de otro modo, la empresa no solo creció con rapidez: también convirtió una parte muy relevante de sus ingresos en beneficios y liquidez. El flujo de efectivo libre ajustado del trimestre, de 925 millones USD, superó incluso la facturación obtenida en el mismo período del año anterior. Y la regla del 40 —el indicador que suma crecimiento y margen— se situó en el 145%. Resulta difícil encontrar una señal más elocuente.

Estados Unidos como principal acelerador
El motor de estas cifras fue claramente el mercado estadounidense. Los ingresos en Estados Unidos avanzaron un 104%, hasta 1.282 millones USD, y ya representaron el 79% del total. Es, al mismo tiempo, la gran fortaleza y la principal concentración del modelo. El Gobierno estadounidense, cliente histórico de Palantir, aceleró un 84%, hasta 687 millones USD. Maven, los programas de defensa, ShipOS y el contrato de 300 millones USD con el Departamento de Agricultura confirmaron el arraigo de la empresa en las infraestructuras públicas y militares de Estados Unidos.

Al segmento comercial en Estados Unidos le fue todavía mejor, pues los ingresos crecieron un 133%, hasta 595 millones USD. La base de clientes comerciales en el país alcanzó los 615, lo que supone un aumento del 42% interanual y del 8% respecto al trimestre anterior. Este segmento firmó más de 1.000 millones USD en contratos por tercer trimestre consecutivo, y la cartera pendiente aumentó un 112%. Palantir ya no es solo una empresa vinculada a la defensa y a la inteligencia: su plataforma de inteligencia artificial (IA) empieza a abrirse paso en grandes corporaciones, con usos industriales, financieros y operativos.
Una maquinaria financiera muy por encima de lo habitual
El resultado de explotación ajustado ascendió a 984 millones USD, con un margen de explotación ajustado del 60%, pese a que los gastos ajustados aumentaron un 32% interanual, hasta 649 millones. La compañía invirtió más en sus productos y en talento técnico, pero sin sacrificar la rentabilidad. Es un privilegio poco habitual en este sector: financiar la expansión y, al mismo tiempo, ampliar la rentabilidad.
El balance también ofrece un buen margen de maniobra, con 8.000 millones USD en tesorería, equivalentes de tesorería y letras del Tesoro estadounidense a corto plazo. Los indicadores contractuales reforzaron además la visibilidad: Palantir firmó 206 contratos de al menos 1 millón USD, de los que 47 superaron los 10 millones. El volumen total de contratos firmados alcanzó 2.410 millones USD, un 61% más, mientras que la cartera total pendiente escaló un 98%, hasta 11.800 millones. La tasa neta de retención en dólares se situó en el 150%, señal de que los clientes existentes gastaron mucho más que antes.
Esta dinámica da solidez a la mejora de las perspectivas. Para el segundo trimestre, Palantir prevé unos ingresos de entre 1.797 y 1.801 millones USD, frente a los 1.680 millones que esperaba el mercado. Para 2026, la previsión anual se elevó a entre 7.650 y 7.662 millones, frente a la horquilla anterior de entre 7.182 y 7.198 millones. La empresa también espera un resultado de explotación ajustado de entre 4.440 y 4.452 millones y un flujo de efectivo libre ajustado de entre 4.200 y 4.400 millones. El negocio comercial en Estados Unidos debería superar los 3.224 millones, lo que implicaría un crecimiento de al menos el 120%.
AIP, o la promesa de la IA sin caos operativo
El discurso de Alex Karp sobre la IA suele tener un punto teatral. Pero, detrás de fórmulas como la «zona sin chapuzas», la ontología y la muerte de los programas heredados, la idea es que las empresas no solo necesitan modelos de IA, sino un sistema capaz de conectarlos con los datos, las normas, los permisos, los costes y las exigencias de seguridad. Cuanto más se abaratan las unidades de procesamiento, más se disparan los usos; y cuanto más se disparan esos usos, mayor es la necesidad de control.
Ahí es donde Palantir sitúa su IA. La empresa defiende que su plataforma permite desplegar agentes de IA en entornos reales, con trazabilidad, gobernanza y capacidad de auditoría. Los ejemplos que aporta van desde GE Aerospace, que reforzó su alianza tras aumentar un 26% la producción de motores con esta plataforma, hasta ShipOS, que habría recortado de forma espectacular algunos plazos industriales. Conviene tomar estos casos con prudencia, pero ilustran bien el mensaje: Palantir vende menos un asistente inteligente que una infraestructura de ejecución.
Los riesgos siguen presentes
Los resultados fueron brillantes, pero no convierten la historia en una apuesta sin riesgo. La concentración en Estados Unidos es elevada, mientras que el negocio comercial internacional solo avanzó un 26%, hasta 179 millones USD. La dependencia de los grandes contratos, sobre todo públicos, también puede hacer que la trayectoria sea más irregular. De hecho, la dirección reconoció que la demanda supera la capacidad de ejecución y que se está dando prioridad, de forma explícita, a la seguridad nacional de Estados Unidos.
También hay que mencionar la remuneración basada en acciones, que ascendió a 202 millones USD en el primer trimestre de 2026, a los que se sumaron 28 millones en las cotizaciones sociales a cargo de la empresa vinculadas a esa remuneración.
La competencia es el otro gran frente. Palantir cuenta hoy con una ventaja operativa creíble, pero los grandes proveedores de la informática en la nube, los laboratorios de IA, Snowflake, Databricks y otros actores tratarán de integrar más funciones de gobernanza, organización y confidencialidad. La empresa tendrá que seguir invirtiendo con fuerza para conservar esa ventaja, especialmente en talento técnico.
Un desempeño excepcional, una valoración implacable
Las cifras fueron excepcionales, pero la acción tuvo que enfrentarse a unas expectativas ya gigantescas. La reacción bursátil, moderada tras la publicación, muestra que el mercado no descubre ahora la calidad de la compañía; más bien se pregunta cuánto es razonable pagar por ella. A estos niveles, la excelencia ya no es un extra: es lo mínimo exigible. Conviene recordarlo: incluso después de estas cuentas de crecimiento extraordinario, el valor sigue cotizando a más de 100 veces los beneficios estimados para este año.
Palantir presentó un trimestre de una densidad poco común: crecimiento, rentabilidad, flujo de efectivo, cartera de pedidos y perspectivas avanzaron todos en la buena dirección. La sorpresa fue positiva, la calidad financiera resultó elevada y la credibilidad de su plataforma de IA salió reforzada. Pero la historia sigue siendo exigente. Palantir corre deprisa, muy deprisa. La cuestión ya no es si la empresa sabe monetizar la IA operativa. Eso ya lo ha demostrado. La verdadera pregunta es cuánto tiempo puede mantener esa velocidad sin que el mercado, siempre fascinado pero nunca saciado, le exija todavía más.





















