Energía. El mercado sigue zarandeado por la geopolítica. El pasado viernes, los precios cayeron porque el mercado apostaba por una posible resolución del conflicto, antes de rebotar a principios de esta semana tras nuevas señales de fracaso en las discusiones entre Estados Unidos e Irán. Las negociaciones para poner fin al conflicto en Oriente Próximo permanecen suspendidas, con mensajes contradictorios de ambos bandos. El presidente estadounidense, Donald Trump, asegura que las conversaciones continúan, mientras que Irán adopta una posición firme, especialmente sobre la retirada de las tropas israelíes del Líbano y la reapertura del estrecho de Ormuz. El estrecho de Ormuz, por el que transitaban anteriormente el 20% de las exportaciones mundiales de petróleo y gas natural licuado, permanece mayoritariamente cerrado, lo que limita los volúmenes transportados. Este punto de paso clave, asociado a las amenazas iraníes en el Bab el-Mandeb —otro cuello de botella importante para los intercambios energéticos hacia el mar Rojo— alimenta las tensiones en el mercado.
Metales. El oro inició un rebote a finales de la semana pasada, impulsado por las informaciones relativas a un posible acuerdo de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán. La caída del dólar y de los rendimientos de los bonos estadounidenses también contribuyó a esta recuperación. Sin embargo, los mercados mantienen la cautela sobre la durabilidad de los avances diplomáticos. Las inquietudes ligadas al alza de los precios de la energía continúan alimentando los riesgos inflacionistas, lo que podría reforzar las expectativas de un mantenimiento prolongado de los tipos de interés elevados. Esta perspectiva es generalmente desfavorable para el oro, un activo que no genera rendimientos. En Londres, las semanas se suceden y se parecen. La tonelada de cobre se estabiliza en 13.800 USD. La trayectoria de lateralización perdura a la espera de un desenlace en las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán.
Productos agrícolas. El trigo pierde algo de altura en Chicago situándose en 615 centavos (contrato con vencimiento en julio de 2026). La tendencia de fondo sigue siendo positiva, ya que se espera que los rendimientos disminuyan, dado que el cultivo de trigo se ha visto afectado por la sequía en los Estados Unidos. Por el contrario, los otros grandes productores mundiales presentan previsiones más optimistas sobre sus cosechas, lo que limita el potencial de subida de los precios a corto plazo. El maíz también ha perdido terreno hasta los 444 centavos (contrato con vencimiento en julio de 2026), afectado por el impacto bajista de los precios petroleros sobre los biocombustibles. La soja se estabiliza en 1.200 centavos (también para el contrato de julio de 2026). El cacao vuelve a dar que hablar con una progresión de casi el 10% la semana pasada. Este nuevo repunte de los precios está alimentado principalmente por las preocupaciones relacionadas con las condiciones meteorológicas en África occidental.























