El grupo con sede en Virginia es uno de los pocos ganadores de la diplomacia a brazo partido de Donald Trump. Para ganarse los favores del voluble presidente estadounidense, no han dejado de llegar pedidos desde el extranjero; hasta el punto de que, por primera vez desde hace diez años, Boeing ha recibido más encargos que Airbus.

El resultado de explotación del fabricante se mantiene, sin embargo, en rojo. Descontada la ganancia excepcional vinculada a la cesión del segmento Digital Aviation Solutions, las pérdidas superan los 5.000 millones USD. Y, si bien es cierto que hay mejoría con respecto a la catastrófica pérdida de explotación de 11.000 millones USD el año pasado, aún no es suficiente.

El desastre del año pasado había obligado a Boeing a un aumento de capital masivo y fuertemente dilutivo. En este contexto, la adquisición de su proveedor de fuselajes Spirit AeroSystems, que dependía casi enteramente de él, ha sido hábilmente financiada en acciones.

Es cierto que los accionistas de Spirit, ellos mismos afectados por un largo período de dificultades tras la pandemia, así como una exposición decididamente dolorosa a las tribulaciones de Boeing, tenían buenas razones para felicitarse de encontrar tal salida.

Boeing se encuentra, por tanto, en el punto más bajo de la ola después de una serie negra de accidentes y una gestión antaño calamitosa, que llevó al grupo a endeudarse peligrosamente para financiar recompras de acciones a valoraciones prohibitivas.

Aviación civil

En la parte de aviación civil, 2025 marca un salto espectacular en materia de entregas, que aumentan un 72% con respecto a 2024, mientras que la cifra de negocios aumenta por su parte un 82%. Este aumento se deriva sobre todo de la recuperación de los pedidos del 737, un modelo que representa más de dos tercios de las entregas.

Defensa

En el segmento de defensa, la cifra de negocios aumenta un 14% con una cartera de pedidos en su punto álgido. No obstante, como se indica más arriba, el margen de explotación de los dos segmentos civil y de defensa sigue en rojo, mientras que el repunte de actividad mantiene los flujos de efectivo en territorio negativo. El nuevo director financiero del grupo, Jay Malave, promete que en 2026 habrá un cambio en ese sentido, al prever un flujo de efectivo libre de entre 1.000 millones y 3.000 millones USD.

Boeing aún no ha salido del atolladero. En los siete últimos ejercicios, ha acumulado seis años de resultados de explotación negativos, mientras que el coste de su endeudamiento se ha cuadruplicado durante el período.

Favorecido por la Administración de Trump, el fabricante no retiene la confianza de los inversores.