El crecimiento de la facturación sigue siendo anecdótico (+1%), pero demuestra la resistencia de PepsiCo ante un contexto de prudencia en el consumo en Estados Unidos. El grupo ha continuado con sus subidas de precios (+4%), lo que ha permitido compensar la caída de los volúmenes (-1,5%). No obstante, se trata de una mejora con respecto al primer trimestre, en el que el descenso alcanzó el 2%.

Estos datos tranquilizadores permiten abordar el resto del ejercicio con mayor confianza. Se han revisado al alza las previsiones anuales: ahora se espera que el beneficio por acción solo disminuya un 1,5%, frente al -3% anterior. Este trimestre, el beneficio por acción (BPA) se ha visto afectado por 2.000 millones USD en gastos extraordinarios, en particular depreciaciones de determinadas marcas (Rockstar, Be & Cherry), provisiones relacionadas con Tropicana y un gasto de 426 millones USD en el marco del programa de transformación para 2030. En el conjunto del año, la debilidad del dólar estadounidense limita el impacto de los efectos del tipo de cambio en los beneficios. Hay otras señales positivas, como la mejora de la ejecución en Norteamérica y el buen dinamismo internacional, que ya representa cerca del 40% de la facturación.

No todo es optimismo para PepsiCo. Las preferencias de los consumidores están cambiando rápidamente, lo que obliga al grupo a acelerar su reposicionamiento hacia productos percibidos como más saludables. En particular, ha adquirido Poppi, un refresco prebiótico, y está multiplicando las iniciativas en torno a nuevos sabores para sus marcas estrella (Lay's, Doritos). PepsiCo también busca ofrecer más opciones asequibles para atraer a una clientela más atenta al gasto en un contexto de inflación persistente. Sin embargo, esto requiere aumentar los costes, sobre todo en materia de inversiones en la cadena de suministro.

PepsiCo ha hecho lo esencial: mantiene el control del discurso a pesar de unos resultados que, sin ser espectaculares, reflejan el buen comportamiento de la actividad (el BPA ha bajado, pero de forma contenida). El reposicionamiento estratégico, la capacidad de imponer subidas de precios y la diversificación geográfica permiten al grupo mantener una sólida posición defensiva. La valoración sigue siendo elevada en términos absolutos, pero las señales tranquilizadoras de este trimestre podrían seguir respaldando la acción a corto plazo, sobre todo porque las bases de comparación de los próximos trimestres serán más fáciles de superar mecánicamente. El grupo también deberá estar muy atento a las tensiones geopolíticas, a los aranceles de la Administración de Trump y a la persistente volatilidad de las divisas.