Las cifras fueron claramente mejores. Persimmon construyó 11.905 viviendas en 2025, un 12% más que las 10.664 del año anterior. Los ingresos por obra nueva aumentaron un 16%, hasta 3.310 millones GBP, mientras que el beneficio operativo subyacente creció un 17% hasta 472,1 millones GBP. El margen operativo subyacente subió ligeramente hasta el 14,3% desde el 14,1%, y el beneficio subyacente antes de impuestos aumentó un 13% hasta 445,6 millones GBP. Esta mañana, las acciones subieron un 8,3%.
Se trata de una recuperación respetable, pero en ningún caso de un retorno a los días dorados de dinero barato y demanda desenfrenada. Persimmon sigue siendo una empresa cíclica en un sector cíclico. Las promotoras inmobiliarias británicas siempre han oscilado al ritmo de los tipos hipotecarios, la normativa urbanística y la inquietud del consumidor. La propia empresa sigue catalogando tanto las condiciones económicas del Reino Unido como las políticas públicas como riesgos «muy elevados».
No obstante, hay una razón por la que Persimmon podría estar recuperándose más rápido que algunos competidores. Sus viviendas se sitúan en la franja más asequible del mercado de obra nueva. La empresa afirma que el precio de venta privado de su marca principal, Persimmon, se situaba en torno a un 19% por debajo de la media del mercado. En un país donde la asequibilidad es el principal problema, eso importa.
Crecimiento con lastres
La parte más interesante del informe es el tono respecto a 2026. En las primeras nueve semanas del año, las ventas privadas se situaron en 0,73 viviendas por punto de venta y semana, un 9% más que el año anterior. Las preventas privadas ascendían a 1.250 millones GBP el 1 de marzo, un 9% más, y las preventas totales aumentaron un 6% hasta 1.800 millones GBP. Persimmon prevé la entrega de entre 12.000 y 12.500 viviendas este año, con un beneficio de explotación en la parte alta del consenso actual.
Pero la dirección de la empresa es prudente, y con razón. Dean Finch, consejero delegado, afirma que las repercusiones del conflicto con Irán sobre la confianza de los clientes «están por ver». Es una frase acertada porque capta el problema real: este negocio sigue dependiendo de la confianza. Persimmon afirma que la inflación de los costes de construcción es estable, aunque también advierte de que la incertidumbre podría afectar a los tipos de interés, la demanda y los costes.
Hay otro lastre del pasado. Las cargas por seguridad en edificios siguen siendo cuantiosas. La empresa añadió 39,8 millones GBP a su provisión en 2025, utilizó 56,1 millones GBP durante el ejercicio y cerró con 226 millones GBP aún provisionados. Se prevé que en los próximos 12 meses se destinen aproximadamente 83,2 millones GBP.
Esto ayuda a explicar por qué el balance presenta un aspecto menos halagüeño de lo que sugiere la línea de beneficios. La tesorería cayó a 117 millones GBP desde 258,6 millones, mientras que los acreedores por terrenos aumentaron a 623,4 millones GBP desde 423,2 millones. Persimmon ha ampliado sus líneas de crédito bancario a 1.000 millones GBP para seguir financiando el crecimiento.
Valoración ajustada
Persimmon cotiza a aproximadamente 13,3 veces su beneficio subyacente por acción de 100,7 peniques. La rentabilidad sobre el capital empleado fue del 11,7%, todavía muy por debajo del objetivo a medio plazo de la empresa, que es del 20%.
Así pues, la reacción positiva del mercado tiene sentido. Persimmon vende más viviendas, abre más puntos de venta y adquiere más terreno. Pero esto sigue siendo la promoción inmobiliaria británica: un sector donde el optimismo puede desaparecer rápidamente.


















