Estados Unidos e Israel lanzaron el sábado la operación Furia Épica, una serie de ataques aéreos dirigida principalmente contra infraestructuras militares y los principales dirigentes iraníes. El régimen de los ayatolás ha respondido disparando misiles contra Israel y bases estadounidenses de la región, provocando daños en varios países del Golfo (Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Catar, entre otros).

El estallido de este conflicto ha disparado los precios del petróleo. El barril de Brent ronda hoy los 80 USD. Y todo el mundo tiene ya en el punto de mira el umbral simbólico de los 100 USD. Pero está lejos de ser un desenlace inevitable. El máximo reciente se remonta al inicio de la guerra en Ucrania, cuando llegó a 138 USD.

En primer lugar, conviene fijarse en los fundamentales del mercado petrolero. Hasta ahora la oferta era excedentaria, además de que los países de la OPEP+ han levantado, en los últimos trimestres, sus restricciones a la producción. Durante el fin de semana, el cártel anunció otro incremento de la producción: producirá 206.000 barriles diarios adicionales a partir de abril.

Obviamente, la producción hay que enviarla. Y los países del Golfo exportan la mayor parte de su petróleo a través del estrecho de Ormuz. Sin que esté formalmente cerrado, en la práctica los petroleros ya no se atreven a pasar por allí después de que tres buques cisterna hayan resultado dañados este fin de semana. Y los oleoductos solo permiten compensar una pequeña parte de los flujos que normalmente transitan por Ormuz. La interrupción de los envíos por este paso es, por tanto, el principal foco de tensión.

Aunque la oferta procedente de Oriente Próximo está en riesgo, los mercados mundiales dependen menos de esta región que en el pasado. Otros países productores han ganado peso, empezando por Estados Unidos, que ahora es exportador neto de petróleo. En 2025, la producción alcanzó un máximo histórico, cerca de 14 millones de barriles diarios. Los estadounidenses también están reactivando la producción en Venezuela, aunque la modernización de las infraestructuras llevará su tiempo.

Además, la economía mundial depende menos del petróleo que en la época de la crisis petrolera de 1973. De hecho, la intensidad energética ha disminuido claramente. Se necesita la mitad de energía que hace cuarenta años para producir 1 USD de riqueza. Y el petróleo ya solo representa el 30% de la demanda total de energía, según la Agencia Internacional de la Energía. Era del 46% hace 50 años.

Así pues, el mercado petrolero afronta esta crisis con varios factores que limitan el repunte inicial del precio. Pero su evolución precios en los próximos días dependerá sobre todo de la del conflicto y, en particular, de su duración. Por ahora, las infraestructuras petroleras no se han visto muy afectadas.

Arabia Saudí anunció el lunes el cierre de su mayor refinería de petróleo tras los ataques de drones iraníes. La producción de petróleo también se ha detenido en la mayoría de los emplazamientos del Kurdistán iraquí.