La oferta pública de adquisición, bautizada internamente como Nashville, representa la mayor compra de GSK hasta la fecha e incorpora a su cartera dos tratamientos contra el cáncer de pulmón que podrían recibir el visto bueno en Estados Unidos este mismo año. Se prevé que la transacción se cierre durante el tercer trimestre.
Esta operación se alinea con los planes del consejero delegado, Luke Miels, quien asumió el cargo a principios de año con el objetivo de ampliar la presencia de la farmacéutica en el área de oncología. La compañía abandonó este segmento hace una década tras un intercambio de activos superior a los 16.000 millones USD con Novartis.
Asimismo, el acuerdo contribuirá a mitigar el impacto del vencimiento de patentes previsto para finales de esta década, que previsiblemente lastrará las ventas del dolutegravir, su fármaco contra el virus de la inmunodeficiencia humana. Según los analistas, se estima que las ventas totales de medicamentos de GSK alcancen los 45.530 millones USD este año.
La oferta por Nuvalent da continuidad a otros movimientos previos de menor calado en el sector oncológico, como la compra de Tesaro por 5.100 millones USD en 2018, la adquisición de Sierra Oncology por casi 2.000 millones USD y diversos acuerdos de licencia multimillonarios.
«Nuestra estrategia ha consistido en un enfoque de construcción ladrillo a ladrillo», explicó Miels a un grupo de periodistas el martes, tras anunciarse el acuerdo con Nuvalent.
«UN LADRILLO MUY GRANDE»
James Eugene, analista de Verso Investment Management —accionista de GSK—, señaló que Nuvalent suponía «un ladrillo muy grande» en el proceso global de reconstrucción.
Otros inversores coincidieron con esta visión.
«La escala es, obviamente, mucho mayor de lo que GSK ha hecho históricamente», afirmó Elena Meng, gestora de carteras en Gabelli Funds, firma que posee certificados de depósito de GSK cotizados en Estados Unidos. Meng añadió que, si bien la estrategia oncológica ya estaba definida, «lo novedoso es la magnitud del compromiso».
Una fuente cercana a la operación indicó que existió competencia por adquirir Nuvalent, lo que explica en parte la prima del 40% pagada sobre el precio de cierre de la biotecnológica antes de que se anunciara el acuerdo.
La empresa llevaba al menos 18 meses en el radar de las grandes farmacéuticas por ser una de las pocas que contaba con activos oncológicos en fase avanzada de desarrollo y próximos a su aprobación, según señaló la misma fuente, que solicitó el anonimato al no estar autorizada a realizar declaraciones públicas.
CORREGIR UN ERROR ESTRATÉGICO
Algunos inversores consideran que el regreso a la oncología deshace un error estratégico cometido bajo el mandato del anterior consejero delegado, Andrew Witty, cuando la empresa abandonó el sector para centrarse en vacunas, fármacos respiratorios y salud de consumo.
El giro de vuelta comenzó con la predecesora de Miels, Emma Walmsley, quien asumió el liderazgo en 2017.
«Fue definitivamente un error vender la franquicia de oncología en 2015», afirmó Markus Manns, gestor de carteras en Union Investment, también accionista de GSK.
Manns añadió que la compra de Nuvalent aporta productos con un riesgo reducido que, en conjunto, deberían alcanzar unas ventas máximas de entre 3.000 y 4.000 millones USD. Esto ayudaría a contrarrestar la pérdida de exclusividad de los tratamientos contra el virus de la inmunodeficiencia humana y permitiría a la compañía alcanzar su objetivo de ventas de 40.000 millones de libras esterlinas para 2031.
Aunque GSK no espera competir con Merck, AstraZeneca o Roche en todos los segmentos de la oncología, sí la considera un área potencial de crecimiento. El acuerdo con Nuvalent sumará dos fármacos en fase avanzada a su cartera.
«Un negocio de especialidades sin un componente oncológico no es una propuesta completa», declaró Tony Wood, director científico de la farmacéutica, a Reuters antes de la operación.
Ahora, GSK debe demostrar que sus tratamientos contra el cáncer de pulmón, dirigidos a mutaciones positivas de ROS1 y ALK, pueden competir con los fármacos ya consolidados de la estadounidense Pfizer y la suiza Roche, además de probar su nivel de tolerancia en los pacientes.
Los analistas de Barclays señalaron que la adquisición tiene sentido, aunque advirtieron de que ninguno de los activos parece tener la categoría de «superventas absoluto».
GSK espera que los grupos reducidos de pacientes se conviertan en oportunidades considerables si las terapias logran que los pacientes jóvenes y activos mantengan el tratamiento durante años con menos efectos secundarios que los medicamentos actuales.
Ketan Patel, gestor de fondos en Whitefriars, firma de inversión familiar con sede en Londres, afirmó que, si bien el acuerdo con Nuvalent es un paso importante, GSK necesita realizar más operaciones para competir de verdad en el ámbito oncológico.
«GSK está intentando recuperar el terreno perdido», señaló en referencia al liderazgo de Roche y Merck.
«Creo que están muy por detrás y es poco probable que alcancen a esos nombres; con toda probabilidad, tendrán que pagar un precio alto para jugar en la misma liga».




















