La filial española de Renault comunicó este jueves la suspensión de sus planes para asignar la fabricación de nuevos vehículos en España tras no alcanzar un acuerdo con la representación sindical, lo que abre la puerta a la elección de otros países para su producción.

La suspensión afecta a tres nuevos vehículos eléctricos e híbridos cuya fabricación estaba prevista a partir de 2028 en la ciudad de Palencia bajo una nueva plataforma industrial, así como al mantenimiento de la producción de otros dos modelos híbridos en la planta de Valladolid. Cerca de 6,000 personas trabajan en ambas factorías.

El fabricante automovilístico francés señaló en un comunicado que se trataba de su última oferta a los sindicatos y que, de no mediar acuerdo, reduciría la capacidad de fabricación en sus plantas españolas, no asignaría nuevos vehículos ni garantizaría el mantenimiento de la plantilla actual.

Esta suspensión supone un revés para España, el segundo mayor fabricante de automóviles de Europa, que en los últimos años ha tratado de atraer nuevas inversiones en el sector ofreciendo ayudas públicas, además de unos costes laborales y energéticos más competitivos en comparación con otros países europeos de su entorno.

El responsable del sindicato CCOO en Renault, Sergio García, se mostró sorprendido por la decisión de la compañía y afirmó que los sindicatos desean continuar con las negociaciones.

'Tenemos tiempo. Las posturas no están tan alejadas como parece', declaró.

Según explicó, los sindicatos reclaman mejoras salariales y de las condiciones laborales generales, incluyendo la reducción de la temperatura en el interior de las fábricas, que puede alcanzar los 35 grados centígrados durante el verano.