Al igual que Bending Spoons, analizada hoy en estas mismas páginas, esta oferta pública de venta polariza las opiniones, especialmente porque la invasión de patinetes y bicicletas eléctricas en las aceras de Madrid, Londres, Nueva York o París no ha estado exenta de incidentes.
Neutron Holdings —la sociedad matriz de Lime, que cuenta en su accionariado con el respaldo de Uber, Andreessen Horowitz y un fondo soberano de Abu Dabi— advierte en su folleto de salida a bolsa que prevé afrontar una factura judicial muy elevada en el futuro, como consecuencia de los "muertos y heridos" causados por sus vehículos.
Los analistas de MarketScreener subrayan que otro contratiempo podría lastrar pronto los resultados: por el momento, Lime ha desplegado su flota en el espacio público abonando apenas una tasa irrisoria a los ayuntamientos, que todavía se muestran dispuestos a todo para fomentar la "movilidad sostenible".
Se prevé un endurecimiento de las condiciones, así como la aparición de una competencia cada vez más numerosa de actores privados, públicos o semipúblicos, como demuestran los exitosos experimentos que se están llevando a cabo actualmente en varias ciudades europeas.
Dicho esto, la salida a bolsa de Lime, al igual que la de Bending Spoons, es inusual, ya que la actividad de la empresa es rentable por ahora, al menos sobre el papel.
Lime, que duplicó su cifra de negocios en cuatro años y se aproxima a los 1.000 millones USD, llega al mercado con un flujo de efectivo libre de casi 100 millones USD en 2025. Frente a esta cifra, pocos días después del inicio de la cotización de sus acciones, su valor de empresa alcanzaba los 2.400 millones USD.
Es posible que este beneficio se haya inflado artificialmente en vísperas de la operación, por ejemplo, mediante un programa de inversiones restringido, y que no se haya revelado toda la verdad a los inversores sobre la vida útil real de los activos de la compañía. Esta no superaba el mes hace ocho años: ese tiempo aguantaban los diversos vehículos en circulación antes de resultar inutilizados o robados, o acabar en el fondo de un río. Sin embargo, para la salida a bolsa, esta vida útil de los activos se ha elevado oportunamente a cinco años, una cifra que algunos consideran muy optimista.
Lime debe ofrecer garantías a los inversores, ya que el sector de la micromovilidad urbana se ha visto marcado por una serie de quiebras, así como por el fracaso de la salida a bolsa de Bird, que entró en liquidación tres años después de su debut en el NASDAQ.
Una palanca de crecimiento que aún permanece en gran medida sin explotar reside en el potencial publicitario de los vehículos del grupo y en el acceso a los datos personales de sus usuarios.

















