Quizá por eso, ayer, los inversores se mostraron algo indiferentes ante la publicación de los resultados anuales. Conviene subrayar que el beneficio por acción alcanza un récord de veinte años y que, al igual que el dividendo, se ha duplicado en diez años. En este terreno, la compañía dirigida por el inflexible Mario Greco lo hace mejor que sus homólogas Axa, Generali o Allianz. De hecho, el propio Greco ya dejó claras sus intenciones en 2022, al vaticinar que a sus competidores les costaría imitar los buenos años que le aguardaban a Zurich. Esos comentarios optimistas —a menudo una señal de alarma en el sector asegurador— se recibieron entonces con cautela. Pero, con la perspectiva actual, Greco acertó, tanto en esto como en su bien pensada adquisición del negocio de daños y accidentes de MetLife en plena pandemia.

Zurich cotiza ahora con múltiplos que se creían imposibles en el sector: más de cuatro veces el valor de los fondos propios, es decir, el doble que Allianz o Axa, y claramente por encima de un reasegurador «dopado» recientemente, como Hannover. El inicio de año viene marcado por un nuevo intento —el quinto en doce meses— de Zurich de comprar Beazley, la aseguradora especializada en ciberriesgos. Es de esperar que a este segmento de actividad le vaya mal en los próximos años, lo que lastrará la rentabilidad de la británica.

Para Zurich, uno de los líderes del segmento, una consolidación abriría el camino hacia una racionalización de los precios. Así, la suiza ha ofrecido una valoración de aproximadamente dos veces los fondos propios de Beazley, pero los accionistas de la británica siguen mostrándose exigentes. Puede que Mario Greco temiera que un fondo estadounidense de capital riesgo se hiciera con Beazley antes que él. El consejero delegado de Zurich, como se recuerda, se había pronunciado públicamente contra la irrupción de inversores financieros en el sector, como Apollo, Kohlberg Kravis Roberts o Brookfield, que empezaron a rondar a las aseguradoras europeas tras una década perdida, justo cuando los tipos de interés comenzaban a repuntar.

Ha pasado mucha agua bajo los puentes en 36 meses, ya que, tras esta larga etapa de baja rentabilidad, el sector asegurador europeo en su conjunto parece valorado en máximos, o cerca de máximos.