A largo plazo, las empresas de pequeña capitalización estadounidenses tienden a rendir algo por debajo de las grandes. Así, entre 1997 y 2026, el Russell 2000 registró una rentabilidad media anual del 7,2%, 0,8 puntos menos que el S&P 500. En épocas más recientes, además, las pequeñas se han resentido considerablemente de la comparación con las grandes por el auge del sector tecnológico. En los últimos cinco años, el S&P 500 ha superado en un 50% al índice de pequeña capitalización.

Pero el Russell 2000 se está tomando ahora una pequeña revancha: desde el comienzo de 2026, supera en cerca de un 10% al principal índice bursátil estadounidense.

¿Por qué ahora?

Mientras las Siete Magníficas siguen moviéndose en cotas estratosféricas, los inversores empiezan a mirar más allá. Las valoraciones de los líderes tecnológicos parecen cada vez más exigentes, lo que vuelve a situar en primer plano a las pequeñas capitalizaciones, consideradas más asequibles.

La relación precio-beneficio media del Russell 2000 se sitúa en 19,98 veces los beneficios previstos para 2025 de las compañías que integran el índice, frente a 28,95 veces en el S&P 500 y 38,03 veces en el Nasdaq 100, según datos de BlackRock.

En los tres últimos meses, los sectores de salud y consumo han lastrado al S&P 500, mientras que han servido de apoyo al Russell. En cambio, tecnología y energía han impulsado a ambos índices, aunque con una clara mejor evolución de las pequeñas tecnológicas. En conjunto, el índice de pequeñas capitalizaciones acumula una rentabilidad que duplica la del S&P 500.

Vuelta a la realidad del terreno

Esa mejor evolución reciente abre una ventana de oportunidad, pero no debe ocultar los riesgos estructurales. Una gran parte de las empresas del Russell 2000 presenta un elevado apalancamiento financiero y está expuesta al riesgo de refinanciación. A diferencia de los grandes valores del S&P 500, a menudo endeudados a tipo fijo y a largo plazo, una porción relevante de las pequeñas capitalizaciones depende de deuda a tipo variable. Por eso figuran en primera línea ante cualquier cambio en la política monetaria o ante una desaceleración económica. En ese contexto, el regreso de las dudas sobre la evolución de los tipos de interés en Estados Unidos no es precisamente una buena noticia.

Aun así, el reciente tirón del índice confirma el renovado interés de los inversores por las pequeñas capitalizaciones. A este lado del Atlántico, la pauta es parecida: el fondo cotizado Berenberg European Small Cap está batiendo actualmente al Stoxx 50, como ilustra la reciente escalada de Soitec en Francia. Este tipo de movimiento no es extraño en el mercado y, por lo general, responde más a una decisión táctica que a un verdadero cambio de tendencia de largo plazo.