(Si no se indica otra cosa, las cifras proceden del último informe de Bain & Co sobre el sector del lujo).
China: acaba una era, comienza otra
El consumo de productos de lujo en China está resurgiendo, aunque de manera desigual. Varios estudios muestran un desplazamiento hacia un lujo más discreto, alejado de los logotipos ostentosos que han dominado en los últimos años. Esta tendencia ha venido acompañada de un incremento de la competencia local, que planta cara a las marcas internacionales (consúltese este artículo, que analiza esta dinámica y las compras de Bernard Arnault en China, en inglés). En términos generales, el mercado del lujo chino ha caído con fuerza este año (en torno al -7%), pero debería estabilizarse el próximo ejercicio.
Europa: el turismo de lujo pierde fuelle
Europa, tradicional epicentro de las compras de lujo, está perdiendo parte de su atractivo. La debilidad del dólar ha moderado la demanda turística de los estadounidenses, que antes se beneficiaban de un diferencial de precios ventajoso. El responsable del sector del lujo en Europa de JPMorgan señala que la brecha de precios para los estadounidenses se ha reducido del 26% al 20% en comparación con el verano de 2024.
Estados Unidos: resiliencia bienvenida
La solidez del lujo en Estados Unidos es una buena noticia para un sector que este año no ha podido contar ni con Europa ni con China. Se trata de un mercado que podría convertirse en el primero del mundo en valor el año que viene si el impacto arancelario y, por tanto, la inflación, se mantienen bajo control.
En cualquier caso, son los estadounidenses más acomodados —protegidos de las presiones inflacionarias— y la fortaleza de las bolsas los que han contribuido al impulso positivo actual. El efecto riqueza derivado del buen comportamiento de los mercados suele traducirse en un mayor gasto en lujo. Baste como ejemplo la evolución de las ventas de Ferragamo en Estados Unidos: el grupo registró una caída del 3,3% en el segundo trimestre, pero repuntó un 15,6% en el tercero. En general, todos los agentes del sector han presentado sólidos resultados en el continente el último trimestre, y se espera que la dinámica continúe.
Oriente Medio: un pilar en gestación
En último lugar, la región más prometedora y a la vez menos explotada: Oriente Medio. Dubái y Abu Dabi encabezan la lista gracias a su fuerte atractivo turístico. La región no es una nueva alternativa más, sino un auténtico eje en potencia. Pero conviene estar atentos a su futura vulnerabilidad en caso de tensiones regionales, ya que el turismo de lujo es la base principal de esta dinámica.

(Datos expresados en miles de millones de euros, a tipos de cambio constantes, procedentes del reciente informe de Bain & Co sobre el lujo)
El lujo sigue siendo un sector fundamentalmente resistente, pero su distribución geográfica —y sociológica— está cambiando. De forma más general, las consultoras y los grandes bancos coinciden en que el consumo probablemente será más contenido que en los últimos años, con unos consumidores más orientados hacia las experiencias y hacia lo que se denomina «lujo asequible». En un mundo en el que la percepción de la exclusividad está cambiando, es imposible ignorar las marcas con una fuerte identidad pero con un precio de entrada muy inferior al de los megajugadores. Las recientes evoluciones bursátiles de Ralph Lauren, Tapestry y Arc'teryx (Amer Sports) dan fe de ello, por citar solo algunos ejemplos.
Tras un primer semestre inquietante, el sector ha mejorado y evita el retroceso este año. Por segundo año consecutivo, el mercado debería mantenerse globalmente estable. Sin embargo, se espera que 2026 marque el final de este estancamiento, con un crecimiento previsto del 3% al 5%. Está por ver en qué medida estas perspectivas ya están descontadas en las cotizaciones, dado que las capitalizaciones de los líderes del sector ya han rebotado en los últimos meses.


















