Cuando todo el mundo seguía apostando por los megaproyectos de energías renovables pese a su escaso valor económico, en particular con respecto a la energía eólica, Wael Sawan anunciaba su intención de redoblar la apuesta por la vuelta a los orígenes: las energías fósiles, concretamente el gas natural licuado. Véase al respecto Shell plc: Adiós a lo políticamente correcto.

Esta vez se felicita por la caída del precio del barril y anuncia que estaría dispuesto a considerar adquisiciones en el ámbito de la perforación en aguas profundas o la distribución minorista de gas o combustibles, sectores que tanto las grandes empresas como los inversores tienden a ignorar de momento.

En varias ocasiones hemos señalado que la valoración bursátil de la gran empresa angloholandesa era atractiva, dada la prodigiosa rentabilidad del capital —en particular, en forma de recompra de acciones— que ofrecía a sus accionistas. No cabe duda de que esta característica le permite distanciarse de sus comparables en términos de rentabilidad desde hace tres años.

Con todo, Shell siente el impacto de que el barril de crudo esté en su nivel más bajo en cuatro años y su beneficio en efectivo —o flujo de caja libre— consolidado disminuyó casi una tercera parte en los nueve primeros meses del año, de 31.000 a 22.000 millones USD, a pesar de haber mantenido el volumen de producción prácticamente igual, alrededor de los 2,7 millones de barriles y equivalentes al día.

Además, la deuda neta aumentó de 35.000 a 41.000 millones USD, mientras que se han distribuido 6.000 millones en dividendos y se han destinado 10.000 millones a recompras de acciones. El grupo también anuncia que abandona sus proyectos en la planta de biocombustibles de Róterdam y continúa reduciendo lenta pero firmemente su negocio químico, que adolece de falta de rentabilidad.

La división de producción y exploración generó en los últimos nueve meses 8.600 millones USD de flujo de efectivo libre; el segmento de gas, 6.600 millones; el segmento de compraventa —muy reputado en Shell y que a menudo da sorpresas—, 5.200 millones; el segmento químico, 1.600 millones; mientras que el segmento de energías renovables perdió 500 millones.

Shell sigue cotizando por debajo del umbral de 10 veces sus beneficios en efectivo, es decir, un peldaño por encima de TotalEnergies y con un claro descuento frente a las grandes compañías estadounidenses, que, es cierto, poseen gran parte de sus reservas en su mercado nacional y operan en un marco regulatorio mucho menos estricto.