La fiebre aftosa es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta principalmente al ganado vacuno, provocando dolorosas ampollas en la boca y en las pezuñas. Aunque rara vez es mortal, especialmente entre el ganado adulto, afecta la productividad del ganado.
Desarrollada por el Consejo de Investigación Agrícola (ARC, por sus siglas en inglés) del gobierno, la vacuna formará parte del objetivo de Sudáfrica de vacunar al 80% de su hato nacional, compuesto por unos 12 millones de cabezas de ganado, de las cuales 7,2 millones se encuentran en granjas comerciales.
El ARC suministrará 20.000 dosis de la vacuna por semana a partir de marzo de 2026, incrementando su producción a 200.000 dosis semanales desde 2027, indicó el Ministerio de Agricultura en un comunicado.
Sudáfrica se ha visto obligada a importar la mayor parte de sus vacunas contra la fiebre aftosa, incluyendo desde Botsuana, Argentina y Turquía, debido a la capacidad limitada de sus entidades estatales de fabricación, que cuentan con escasos fondos.
"Lo que significa el día de hoy es que, cuando podamos fabricar a gran escala y a plena capacidad, esta vacuna garantizará la soberanía vacunal de Sudáfrica frente a la fiebre aftosa", declaró el ministro de Agricultura, John Steenhuisen, durante una rueda de prensa.
El gobierno ha recibido críticas de los ganaderos, quienes aseguran estar sufriendo grandes pérdidas debido a la gestión del brote.
Dos agrupaciones de agricultores, la Iniciativa Agrícola de África Austral y la Agricultura del Estado Libre, han amenazado con acciones legales contra el gobierno, argumentando que su respuesta ha sido "fragmentada, lenta e incapaz estructuralmente de igualar la magnitud y el ritmo del brote".


















