El inicio en bolsa de Technoprobe resultó laborioso. El grupo diseña herramientas de prueba para circuitos integrados y se ha especializado en lo más avanzado de esta tecnología: las tarjetas con MEMS verticales. En verano de 2024, la acción registró una caída de cerca del 40%. Una situación que, a posteriori, parece más una toma de impulso que el final de la historia. Desde mayo de 2025, el crecimiento ha vuelto y la acción se ha montado en el gran tren de la inteligencia artificial, lo que le ha permitido ganar un 500%.

Gráfico Technoprobe S.p.A.

Si la introducción en bolsa es reciente, la sociedad no lo es. Fundada en 1996 tras el desarrollo por Giuseppe Crippa de un nuevo método de fabricación más rápido, la empresa lombarda comercializó en 2007 la primera tarjeta de sonda con MEMS vertical. En aquella época, era la tecnología más avanzada del sector, y la que le permitiría alcanzar el podio de los mayores fabricantes de tarjetas de sonda, sin lograr por ello quitarle el primer puesto al estadounidense FormFactor.

Antes de poner cualquier tipo de circuito integrado en el mercado, hay que probarlo. Para ello se utiliza un sistema automático de prueba (ATE), que, en síntesis, es un ordenador bajo esteroides: un probador de obleas que manipula la oblea y una tarjeta de sonda. La tarjeta de sonda representa la interfaz física entre el ATE y la oblea; está constituida por miles de microagujas posicionadas de modo que coincidan con los puntos de contacto del chip a probar. Existen varios tipos de tarjetas de sonda en función de la complejidad de los chips. Para los más complejos, se utilizan tarjetas con MEMS vertical, el núcleo del negocio de Technoprobe, que detenta el 60% del mercado.

Las tarjetas de sonda se vuelven obsoletas con gran rapidez. Para que sus miles de microagujas sean compatibles, cada tarjeta se diseña a medida para un único formato de chip. Así, a cada cambio de generación, es imperativo reemplazar el equipamiento. Esta especificidad confiere a Technoprobe un fuerte poder de fijación de precios. La empresa logra así absorber enormes costes fijos de producción manteniendo al mismo tiempo márgenes elevados.

En el plano geográfico, la distribución de la cifra de negocios de Technoprobe refleja particularmente bien la situación del mercado de los semiconductores hoy en día: un gran duelo entre Asia y Estados Unidos.

Fundamentales con forma de dientes de sierra

Entrada en bolsa hace menos de 6 años con un margen operativo de cerca del 40%, el grupo ha sufrido directamente y de pleno el frenazo del sector de los semiconductores. Los márgenes se hunden por debajo del 15%, mismo caso para la cifra de negocios, que no ha superado su máximo anterior a 2025. La situación reciente aparece más luminosa: la rentabilidad ha vuelto de forma gradual desde 2025 y va por buen camino para recuperar sus niveles anteriores.

El balance también mejora. Si la tesorería ha resistido bastante bien a lo largo de los años, la empresa ha tenido dificultades para generar flujos de efectivo libres, en parte debido a la recompra de la división «Device Interface Solution» de Teradyne. Una operación que, sin embargo, selló una asociación estratégica con el especialista estadounidense en ATE. A pesar de ello, el grupo italiano presenta una salud de hierro y dispone de la liquidez necesaria para absorber los choques a corto plazo. Además, desde 2020 su deuda a largo plazo ha desaparecido por completo.

Un mercado pujante

Valorado en 2.680 millones USD en 2025, el mercado de las tarjetas de sonda se prepara para vivir una expansión rápida, calco del auge de las infraestructuras de IA. Según un estudio firmado por Fortune Business Insights, debería alcanzar 6.720 millones USD en el horizonte 2034. Si Technoprobe no ocupa todos los segmentos de este mercado, su especialización puntera debería impulsar su acción en bolsa. Frente a la complejidad creciente de los chips, la demanda de soluciones MEMS y de sondas verticales explota, impulsada por su precisión y su durabilidad superiores en la fabricación de semiconductores.

Si la IA tira hoy de la acción hacia arriba, no será el único motor financiero de Technoprobe. El futuro del grupo también estará apoyado por una demanda robusta en los sectores del automóvil y de la electrónica de consumo, dos potentes impulsores de crecimiento.

Los resultados del primer trimestre confirman esta excelente dinámica. La cifra de negocios progresa un 19% interanual, mientras que el EBITDA se dispara un 44,2%. El margen se sitúa así en el 37%, un nivel muy superior a sus desempeños históricos. Por delante de su hoja de ruta, la empresa revisa lógicamente sus previsiones al alza para el ejercicio en curso.

Presentación de resultados del primer trimestre 2026 - Technoprobe

Sin derecho al error

Si la bella historia seduce, el mercado parece haberla anticipado ya ampliamente, como atestigua la escalada reciente de la cotización. La valoración aparece tensa, con una ratio precio/beneficio de 72,2 veces para 2026, es decir, muy por encima de su media histórica. Nada sorprendente para un actor tan estratégico como Technoprobe hoy día. No obstante, aunque el crecimiento de los ingresos se mantenga, habrá que esperar hasta 2027 para ver estos múltiplos finalmente relajarse.

Es de esperar, pues, que la acción siga siendo cara durante una buena temporada; además, la mayoría de los catalizadores de crecimiento parecen ya integrados en la cotización. Si el repunte de los resultados no ofrece duda alguna, la posición de Technoprobe, que domina el segmento de las tarjetas de sonda MEMS verticales con el 60% de la cuota de mercado, podría ser rápidamente contestada. En un sector tan disputado, unos márgenes anticipados del 46% van inevitablemente a atraer las codicias. Technoprobe sigue siendo un valor tecnológico de primer nivel, pero a este nivel de valoración, el mercado no concederá ningún derecho al error.