La facturación solo ha crecido un 2,2% en los últimos seis meses del año, lo que supone el crecimiento más bajo desde 2021. Esto no basta para compensar el aumento de los gastos, por lo que el beneficio de explotación ha disminuido con respecto al mismo periodo del año pasado, prolongándose así su estancamiento desde 2019.

Enzarzada en una guerra de precios sin cuartel frente a la temible competencia de las cadenas alemanas de descuento Aldi y Lidl, Tesco también debe mantener a raya a sus dos perseguidores directos, Sainsbury's y Asda, a los que ha vuelto a arrebatarles cuota de mercado.

Si bien el grupo sigue siendo el líder nacional indiscutible, con casi el 30% de la cuota de mercado en el Reino Unido, no puede permitirse el lujo de aumentar los precios. En consecuencia, la dirección prevé que el beneficio de explotación y el flujo de efectivo libre para todo el ejercicio fiscal sean más o menos idénticos a los del ejercicio anterior.

Ante esta falta de crecimiento, como escribía MarketScreener hace unos meses, la decisión estratégica de jibarizarse, es decir, recomprar agresivamente sus acciones, tiene mucho sentido.

Además de un aumento del dividendo del 13%, el grupo ha recomprado y cancelado 3.700 millones de libras de sus propias acciones —una cuarta parte de ellas en el último semestre— desde hace cuatro años.

Estas noticias han sido muy bien acogidas en el mercado. Prueba de ello es la revalorización que se ha producido últimamente, que ahora oscila entre 16 y 19 veces el flujo de efectivo libre anual, es decir, en un territorio poco atractivo.

Esto contrasta claramente con la situación del grupo hace dos años y medio. Con múltiplos de 7 u 8 veces el flujo de efectivo libre, en abril de 2023 escribimos que la acción estaba sorprendentemente barata. Como se puede ver, este descuento ya se ha esfumado.