Las ventas retroceden de hecho en los tres mayores mercados mundiales: Europa, China y Estados Unidos. En Europa, la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles anunció ayer que las matriculaciones de Tesla se hundieron un 48,5% en octubre respecto al año pasado. Desde comienzos de año acumulan una caída del 30%, mientras que el mercado de vehículos eléctricos avanza un 26%. En octubre, la cuota de mercado del fabricante estadounidense bajó al 0,6%, con la venta de menos de 7.000 unidades en el conjunto de Europa (UE, Asociación Europea de Libre Comercio y Reino Unido).
Las ventas mundiales de Tesla deberían retroceder un 7% en 2025, tras un primer descenso del 1% en 2024, según Visible Alpha. Y ello pese a un trimestre récord entre julio y septiembre, impulsado por la avalancha de compradores estadounidenses antes de que se acabe el plazo para aprovechar un incentivo fiscal. En Europa, las ventas siguen lastradas por los llamamientos al boicot desencadenados a finales de 2024 después de que Musk apoyara públicamente a figuras de la extrema derecha. Aunque desde entonces se ha comportado con más discreción, la reactivación no ha llegado. Los analistas señalan que su oferta ha quedado obsoleta frente a la competencia, más amplia y a menudo más barata.
Una gama envejecida
En Europa, la situación es crítica. Más de una docena de modelos eléctricos se venden por debajo de la barrera de los 30.000 USD, y las marcas chinas están lanzando vehículos con diseños atractivos y variados. En el Viejo Continente, Tesla solo ofrece dos modelos de gran volumen: los Model 3 y Model Y. Se lanzó una versión básica del Model Y para reactivar las ventas, pero no tuvo un efecto apreciable. En octubre, la china BYD vendió más del doble de vehículos que Tesla. Volkswagen, que durante mucho tiempo tuvo dificultades para competir, ha visto cómo sus ventas eléctricas se disparaban un 78,2% este año hasta 522 600 unidades, es decir, tres veces más que Tesla (180.688). «El problema para Elon Musk no son solo sus coches ni las marcas chinas —resume Ferdinand Dudenhoeffer, de la Universidad de Duisburgo-Essen—, [sino que] los europeos han recuperado el terreno perdido».
En China, las ventas de Tesla cayeron un 35,8% en octubre y un 8,4% en el conjunto del año. El mercado está inundado de marcas locales dinámicas como Chery o Xiaomi, cuyo YU7 hace sombra al Model Y. En Estados Unidos, tras un pico en septiembre (+18%), las ventas se desplomaron un 24% en octubre. Si algunos competidores como General Motors, Ford o Honda frenan sus inversiones en el vehículo eléctrico, Tesla podría beneficiarse. El lanzamiento de versiones más baratas de los Model 3 e Y también podría ayudarle a defender sus cuotas de mercado. Pero, ante la falta de un nuevo modelo en el horizonte, y con Musk más centrado en los robotaxis y los robots humanoides, las perspectivas siguen siendo inciertas.
Una acción a 327 veces los beneficios de 2025
Por el momento, los inversores se aferran a la idea de que el automóvil no es necesariamente el futuro de Tesla, o al menos no su principal motor. De hecho, el valor ha ganado un 4% en lo que va de año. Es menos que el mercado (15% para el S&P 500 y 19% para el Nasdaq 100), pero resulta considerable a la vista del flojo comportamiento comercial de la compañía y del deterioro de sus resultados. La ratio precio-beneficio de la empresa ha pasado de 34 veces en 2022 a 198 veces en 2023. Debería subir hasta 327 veces este año y solo bajar a 221 veces en 2026 y a 148 veces en 2027, según los analistas. Unos múltiplos que solo se justificarían con un fuerte crecimiento que resulta difícil de imaginar en el escenario actual.


















