Desarrollado junto a Soframe, el X-Fire destaca por su arquitectura polivalente, que le permite disparar una amplia gama de municiones, tanto soberanas como extranjeras, para ataques en profundidad (150 km y más allá).

Esta flexibilidad ofrece una respuesta que concilia dos desafíos: disponer de una munición soberana para el ataque terrestre en profundidad y garantizar la continuidad de las capacidades ante el fin de la vida útil de los actuales lanzacohetes unitarios (LRU).

El X-Fire se distingue también por un vehículo 8 x 8 ágil, móvil y compatible con la flota logística del Ejército de Tierra, así como por las soluciones de navegación resiliente de Thales, especialmente el receptor GNSS anti-interferencias TopStar Smart Receiver y la central inercial TopAxyz.

Este éxito en el disparo se produce pocos días después del realizado el 5 de mayo con la munición balística soberana FLP-T 150, desarrollada por ArianeGroup y Thales, una munición que estará disponible antes de que finalice la década.