Tras haber alcanzado su pico de euforia en 2020 y 2021, el mercado de viviendas nuevas sigue en contracción por cuarto año consecutivo.

Toll Brothers está posicionado en el segmento de gama alta y comercializa unos volúmenes mucho más reducidos que competidores como D.R. Horton, Lennar o NVR, pero con precios por unidad normalmente más elevados. Los últimos doce meses le han deparado una notable caída de los volúmenes, acompañada de una bajada del precio medio por unidad. El retroceso más acusado se observa en el precio de los terrenos, señal inequívoca de que la demanda sigue deprimida. Este segmento está costando a Toll Brothers varios puntos de margen este año.

Estos problemas coyunturales no son nuevos y no empañan la excepcional trayectoria de crecimiento de la compañía. En los últimos diez años, gracias a las continuas recompras de acciones, Toll Brothers ha multiplicado por seis su beneficio por acción, mientras que su cifra de negocio lo hacía por dos.

El sector, por su parte, ha seguido consolidándose desde el fin de la crisis de las hipotecas basura. El dominio de los grandes constructores de viviendas unifamiliares cotizados en bolsa se ha duplicado y ya supera la mitad del mercado. En paralelo, la prima entre el valor de las viviendas nuevas y el de las de segunda mano se ha cerrado por completo, en un contexto en el que la edad media de los inmuebles en esta segunda categoría no ha dejado de aumentar.

En 2025, una vez más, Toll Brothers ha dirigido la mayor parte de su flujo de efectivo libre a recompras de acciones, sobre la base de las cuales ha retirado de la cotización 5,4 millones de títulos a un precio medio de 120,4 USD. Esta óptima asignación de capital sigue tranquilizando a los inversores. De hecho, la valoración de la compañía está en sintonía con sus múltiplos históricos, y el rebote desde los mínimos de 2023 está completamente agotado.