En la cadena de fabricación, particularmente compleja, de los semiconductores, las fundiciones desempeñan un papel central. TSMC, el gigante taiwanés del sector, se ha impuesto rápidamente como uno de los principales beneficiarios del auge de la inteligencia artificial. Gracias a su capacidad para producir los chips más avanzados del mundo al mejor precio, su posición dominante está fuera de toda duda. Sin embargo, su camino está sembrado de dificultades, pues algunos clientes están buscando alternativas y la carrera por la producción incrementa el riesgo de desequilibrio entre la oferta y la demanda. Para colmo, las directrices de Washington a favor del «Made in United States» plantean riesgos a esta máquina tan bien engrasada.

¿Un cliente histórico a punto de irse?

TSMC se apoya principalmente en dos grandes clientes: Nvidia, que le asegura un margen considerable, y Apple, cuyos pedidos regulares garantizan estabilidad financiera y permiten justificar la apertura de nuevas plantas. Durante mucho tiempo socio exclusivo de la fundición, parece que la empresa de Cupertino está barajando otras opciones.

Según un informe de SemiAnalysis, Apple contempla, en efecto, diversificar sus proveedores. Aunque aún no hay nada decidido, una elección de este tipo podría debilitar la facturación de TSMC, incluso al margen de la evolución de la demanda en inteligencia artificial. Apple ya ha firmado un contrato con Samsung para el suministro de sensores de imagen CMOS, fabricados en Estados Unidos, a partir de 2027. En paralelo, la compañía también tiene interés en el proceso de grabado 14A de Intel, que podría equipar sus futuros chips A16. Según SemiAnalysis, la probabilidad de que Apple dé prioridad a Intel sigue siendo baja (30%), pero no es despreciable.

Una cadena de producción bajo tensión

TSMC se enfrenta a un dilema permanente: preservar su rentabilidad y, al mismo tiempo, responder a una demanda enorme. El auge de la inteligencia artificial no elimina este problema; al contrario. Para atender las necesidades crecientes, el fabricante debe abrir sin cesar nuevas líneas de producción. Ahora bien, estas solo son viables económicamente si funcionan al menos al 80% de su capacidad.

Así, cuando Nvidia desea aumentar su producción, TSMC debe asegurarse de la sostenibilidad de esa demanda. Esto pasa por remontar la cadena aguas arriba, hasta las infraestructuras de los hiperescaladores (Amazon Web Services, Alphabet, CoreWeave, Oracle, Meta, etc.), con el fin de confirmar un volumen de pedidos duradero. Este proceso ilustra hasta qué punto es complejo mantener una producción sostenida, pero también la vulnerabilidad de TSMC: una caída repentina de la demanda entre los gigantes de la informática en la nube provocaría un efecto dominó que afectaría a Nvidia y, de rebote, a la rentabilidad de la taiwanesa.

Una apuesta costosa en Estados Unidos

Otro punto de fricción para TSMC es su implantación en suelo estadounidense. En un contexto geopolítico tenso, la fundición se ha esforzado por responder a las expectativas de la Administración de Biden construyendo varias plantas en Estados Unidos. Pero esta estrategia, dictada por la diplomacia, resulta económicamente arriesgada.

Un informe de SemiAnalysis, recogido por BusinessKorea, revela, en efecto, una brecha abismal entre los costes de producción en Taiwán y los de Arizona. La fabricación de una oblea de 5 nm cuesta 6.681 USD en Taiwán, frente a 16.123 USD en Estados Unidos, es decir, 2,4 veces más. La causa son los salarios más altos, los materiales dos veces más caros, importantes costes de suministro y amortizaciones cuatro veces mayores. Como resultado, el margen bruto cae al 8% en suelo estadounidense, frente al 62% en Taiwán. Unas limitaciones que la dirección de TSMC ya había señalado antes del inicio de esta expansión, pero los riesgos geopolíticos, así como las generosas subvenciones, permitieron inclinar la decisión final de inversión.

En estas condiciones, la expansión de TSMC en Estados Unidos implica un lucro cesante significativo y un fuerte aumento de las inversiones de capital. Aunque la compañía sigue siendo un pilar de la revolución de la IA, deberá mostrar agilidad para capear este entorno cada vez más restrictivo. Pese a ello, la fundición taiwanesa conserva un lugar estratégico gracias a unas relaciones ya sólidas con sus clientes, pero también a procesos de alta tecnología que le garantizan una ventaja competitiva importante frente a rivales más pequeños o menos estructurados.