Cuando Credit Suisse colapsó en marzo de 2023, Suiza organizó un rescate exprés para evitar una crisis bancaria más amplia. Tras varios días de pánico en los mercados, UBS fue impulsada a comprar a su rival histórico con el apoyo de las autoridades suizas, de la FINMA y del Banco Nacional Suizo.

UBS adquirió Credit Suisse por aproximadamente 3.000 millones CHF en acciones, aunque la banca valía aún casi 8.000 millones CHF en bolsa apenas unos días antes. Sin embargo, en aquel momento, la operación estaba lejos de parecer una oportunidad. UBS heredaba una entidad fragilizada, con riesgos jurídicos, activos complejos y costes de integración importantes.

Tres años después, UBS ha absorbido a su antiguo rival en condiciones muy favorables y ha reforzado su dominio en la gestión de patrimonio mundial. El grupo gestiona ahora cerca de 7 billones USD de activos, lo que lo convierte en uno de los mayores gestores de patrimonio del planeta.

Una máquina de generar efectivo

La división Global Wealth Management se impone como el verdadero motor del grupo, representando casi la mitad de sus ingresos. Esta actividad es menos volátil que la banca de inversión y, sobre todo, menos consumidora de capital. UBS cuenta con una clientela muy adinerada, ingresos recurrentes y una presencia global difícil de replicar.

El primer trimestre de 2026 ha confirmado aún más esta impresión. UBS ha publicado resultados sólidos, impulsados tanto por la gestión de patrimonio como por la banca suiza y la banca de inversión.

La integración de Credit Suisse entra ahora en su fase final, prevista para finales de 2026. La banca ha migrado 1,2 millones de cuentas de antiguos clientes de Credit Suisse, ha apagado 76.000 servidores y ha cerrado 10 de los 16 centros de datos.

Estas sinergias comienzan a verse en las cuentas. El consenso anticipa ahora más de 10.000 millones CHF de beneficio neto en 2027, frente a aproximadamente 6.000 millones en 2025.

El mercado vuelve a mirar a UBS como un banco capaz de redistribuir su capital. Jefferies estima que el grupo podría distribuir aproximadamente 31.000 millones USD entre 2026 y 2028 mediante dividendos y recompras de acciones.

¿Un gigante demasiado grande?

Pero es precisamente esta potencia la que inquieta a Suiza. Con esta compra, su peso en la economía de la Confederación Suiza es colosal. Varios reguladores temen que, en caso de nueva crisis, el país no pueda sostener un grupo tan importante.

El debate se centra principalmente en los requisitos de capital. Las autoridades suizas quieren reforzar las reglas «too big to fail» (demasiado grande para quebrar) e imponer más fondos propios al grupo. Según AlphaValue, UBS podría tener que acumular entre 20.000 y 24.000 millones USD de capital adicional en los próximos años, en el marco de las propuestas del Consejo Federal Suizo en torno a la «Lex UBS».

La banca de inversión sigue siendo asimismo un punto sensible. Aunque UBS la ha reducido fuertemente desde la crisis financiera, continúa consumiendo capital e introduciendo más volatilidad que las actividades de gestión de patrimonio. El grupo se ha comprometido a limitar el peso de esta actividad a menos del 25% de los activos ponderados por riesgos. Esta división ha costado casi 24.000 millones CHF al grupo entre 2000 y 2020.

El forcejeo

En la última asamblea general, el presidente de UBS, Colm Kelleher, adoptó una actitud muy combativa frente a estos requisitos, calificándolos de «amenaza seria» para la competitividad de la banca. Llegó incluso a insinuar la posibilidad de trasladar ciertas actividades a jurisdicciones regulatorias más favorables.

Algunas consultoras estiman que la dirección de UBS debería «dejar de lloriquear». Según ellas, las restricciones irán, paradójicamente, a solidificar el perfil de crédito de UBS, que se convertirá en la banca más sólida del mundo.

La realidad de las cifras juega a favor de los accionistas. El nuevo régimen no debería entrar en vigor antes de 2028 y podría extenderse entre seis y ocho años. El esfuerzo anual, alrededor de 2.700 millones USD, es absorbible a la luz de los beneficios esperados.

Una valoración aún razonable

En bolsa, el título ya ha rebotado con fuerza. Alrededor de 37 CHF, UBS muestra una subida de más del 110% en tres años.

A pesar de este rebote, la valoración sigue siendo razonable para una banca que presenta tal perfil de rentabilidad. El grupo cotiza a aproximadamente 14 veces los beneficios esperados en 2026, y a 11 veces en 2027.

Las previsiones financieras muestran también una trayectoria favorable. El beneficio neto se espera en 8.200 millones CHF en 2026 y 10.200 millones en 2027. El ROE (rentabilidad sobre patrimonio) debería progresar, alrededor del 11,8% en 2026 y del 13,6% en 2027.

Pero el mercado duda aún entre un campeón mundial capaz de generar capital de forma duradera y una banca que podría permanecer bajo presión regulatoria.