Por Michael Holden y Sam Tobin

LONDRES (Reuters) -El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, obtuvo el lunes permiso para apelar su extradición a Estados Unidos tras argumentar ante el Tribunal Superior de Londres que podría no ser capaz de ampararse en su derecho a la libertad de expresión ante un juicio en el país norteamericano.

Assange, de 52 años y nacido en Australia, es acusado en Estados Unidos por 18 cargos, casi todos en virtud de la Ley de Espionaje, relacionados con la publicación masiva de documentos secretos estadounidenses por parte de WikiLeaks, las mayores violaciones de la seguridad de este tipo en la historia militar de Estados Unidos.

El Tribunal Superior le había concedido en marzo permiso provisional para apelar alegando que podría ser discriminado por ser extranjero, pero invitó a Estados Unidos a presentar garantías.

Tras la audiencia del lunes, dos jueces superiores dijeron que el argumento de Assange de que podría no ser capaz de ampararse en el derecho a la libertad de expresión de la Primera Enmienda estadounidense merecía una apelación completa, que probablemente no se celebrará hasta dentro de unos meses.

La noticia provocó vítores y cánticos de cientos de simpatizantes que se habían concentrado ante el tribunal atando lazos amarillos a las verjas de hierro, sosteniendo pancartas y coreando consignas.

"Como familia, estamos aliviados, pero ¿hasta cuándo va a durar esto?", dijo la esposa de Assange, Stella, quien estuvo en el tribunal con su hermano y su padre.

"Estados Unidos debería leer la situación y abandonar este caso ya. Ahora es el momento de hacerlo", señaló a sus partidarios y agregó que la sentencia marcaba un punto de inflexión.

Assange no estuvo presente, según su abogado por motivos de salud. El Departamento de Justicia de Estados Unidos no quiso hacer comentarios sobre un asunto judicial pendiente.

Si el fallo del lunes hubiera salido en su contra, el equipo de Assange dijo que podría haber estado en un avión hacia Estados Unidos en 24 horas, poniendo fin a más de 13 años de batallas legales en Reino Unido.

GARANTÍAS DE EEUU NO CONVENCEN

Los fiscales estadounidenses habían dicho al tribunal que Assange podía "tratar de ampararse" en las protecciones de la Primera Enmienda concedidas a los ciudadanos estadounidenses, y que no sería discriminado por su nacionalidad. Pero su equipo legal dijo que el tribunal estadounidense no estaría obligado a conceder esa garantía.

"Decimos que se trata de una garantía manifiestamente inadecuada", dijo a los jueces el abogado de Assange, Edward Fitzgerald.

El tribunal también concluyó que la apelación de Assange debía aplicarse a los 18 cargos, no sólo a tres, como habían argumentado los abogados de Estados Unidos. Sin embargo, Fitzgerald aceptó una garantía independiente de Estados Unidos de que Assange no se enfrentaría a la pena de muerte.

WikiLeaks publicó cientos de miles de documentos militares clasificados de Estados Unidos sobre las guerras de Washington en Afganistán e Irak, así como una serie de cables diplomáticos.

En abril de 2010 publicó un vídeo clasificado que mostraba un ataque de un helicóptero estadounidense en 2007 en el que murieron una docena de personas en la capital iraquí, Bagdad, entre ellas dos miembros de la redacción de Reuters.

Las autoridades estadounidenses afirman que las acciones de Assange con WikiLeaks fueron imprudentes, dañaron la seguridad nacional y pusieron en peligro la vida de agentes.

Sus numerosos partidarios en todo el mundo califican el procesamiento de descabellado, asalto al periodismo y a la libertad de expresión, y venganza por haber causado vergüenza. Grupos de derechos humanos, medios de comunicación y el primer ministro australiano, Anthony Albanese, junto con otros líderes políticos, han pedido que se abandone el caso.

Assange fue detenido por primera vez en Reino Unido en 2010 en virtud de una orden de detención sueca por acusaciones de delitos sexuales que posteriormente fueron retiradas.

Desde entonces, ha estado bajo arresto domiciliario, refugiado en la embajada de Ecuador en Londres durante siete años y, desde 2019, recluido en la cárcel de máxima seguridad de Belmarsh.

Allí se casó con Stella en 2022, con quien tiene dos hijos pequeños.

(Información de Michael Holden; editado por Frances Kerry y Jon Boyle; editado en español por Javi West Larrañaga y Daniela Desantis)