Estoy leyendo por todas partes que los mercados ya no soportan más incertidumbre: los resultados trimestrales de los pesos pesados estadounidenses de esta semana (AMZN, AAPL y MSFT), los datos de empleo del viernes y las elecciones presidenciales la semana que viene. Hasta ahora, los negociadores habían optado por el dólar ante el aumento de los rendimientos de los bonos y la incertidumbre geopolítica. Sin embargo, en los ataques de Israel a Irán se ha dejado al margen la infraestructura petrolera y el mercado lo ha interpretado como un primer paso hacia la desescalada del conflicto. Además, los bonos se encuentran en una importante zona de soporte. Del mismo modo, el cambio EUR/USD está tanteando el soporte de 1,078, que corresponde no solo al mínimo de agosto, sino también a la línea que une los mínimos del año pasado. Los indicadores de inversión de tendencia están sobrevendidos e incluso muestran divergencias alcistas, señal de que bien podría materializarse un rebote hacia 1,0866/1,0905.

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Mientras tanto, el USD/JPY está poniendo a prueba la secuencia de Fibonacci de 153,89. Es difícil ponerse agresivamente corto en los niveles actuales, aunque los indicadores diarios estén sobrecomprados. Como la prudencia está a la orden del día, nos limitaremos a vigilar el soporte inicial de 150,37 antes del siguiente, 148,13. Las próximas resistencias se sitúan en 157,44 y 161,59. El USD/CHF también ha alcanzado su objetivo mínimo de 0,8688 y se contenta con avanzar puntito a puntito. El próximo objetivo es 0,8726, seguido de 0,8790 y el soporte inicial en 0,8812.
En cuanto a las divisas de materias primas, el USD/CAD se encuentra muy cerca de sus máximos de 2022, en 1,3968, mientras que el AUD/USD y el NZD/USD aún tienen cierto potencial bajista antes de alcanzar sus mínimos de agosto, en 0,6493 y 0,5876 respectivamente.
















