El Banco Central de Malasia redujo las tasas de interés por primera vez en cinco años este miércoles, en un contexto donde las incertidumbres del comercio global amenazan la economía orientada a la exportación, lo que eleva la posibilidad de nuevos recortes en el costo del crédito durante este año para proteger la economía.

Bank Negara Malaysia (BNM) recortó su tasa de política monetaria nocturna (OPR, por sus siglas en inglés) en 25 puntos básicos, ubicándola en 2,75% desde el 3,00% vigente desde mayo de 2023, tal como anticiparon 17 de los 31 economistas encuestados por Reuters.

La decisión sobre la tasa se produjo un día después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara un arancel del 25% sobre las exportaciones malasias a Estados Unidos.

BNM señaló que las perspectivas de crecimiento global están lastradas por las incertidumbres en torno a los aranceles, así como por las tensiones geopolíticas, factores que podrían incrementar la volatilidad en los mercados financieros y en los precios de las materias primas.

Aunque la economía malasia se encuentra en una posición sólida, el banco central advirtió que las incertidumbres externas podrían afectar las perspectivas de crecimiento del país.

"La reducción de la OPR es... una medida preventiva destinada a preservar la senda de crecimiento sostenido de Malasia en un contexto de perspectivas de inflación moderada", indicó el banco central en un comunicado.

Los límites superior e inferior del corredor de la OPR se redujeron respectivamente a 3% y 2,5%.

Los economistas esperaban al menos un recorte de 25 puntos básicos este año, que se mantendría hasta finales de 2026, aunque no existía consenso sobre el nivel de la tasa para entonces. Las estimaciones para finales del próximo año oscilaban entre 2,25% y 3,00%.

Malasia ha reportado una serie de datos económicos débiles en los últimos meses, con un crecimiento que se desaceleró al 4,4% en el primer trimestre, mientras que las exportaciones cayeron inesperadamente en mayo.

La inflación también se ha mantenido relativamente contenida, con los precios al consumidor subiendo un 1,2% en junio, el nivel más bajo en cuatro años.

En mayo, el primer ministro Anwar Ibrahim afirmó que era poco probable que Malasia cumpliera con su proyección de crecimiento de entre 4,5% y 5,5% para este año, mientras que el BNM señaló que tendría que revisar a la baja su rango de pronóstico debido a las incertidumbres comerciales.

El banco central también redujo en mayo el coeficiente de reservas legales (SRR) de los bancos en 100 puntos básicos hasta el 1,00%, la primera reducción del SRR desde marzo de 2020 al inicio de la pandemia de COVID-19, reforzando así una perspectiva de política monetaria expansiva.

'MÁS FLEXIBILIZACIÓN EN EL HORIZONTE'

El banco central prevé un crecimiento sostenido de la actividad económica en el segundo trimestre, respaldado por la demanda interna y el crecimiento de las exportaciones.

"Resultados favorables en las negociaciones comerciales, políticas pro-crecimiento en las principales economías, la continua demanda de bienes eléctricos y electrónicos, y una actividad turística robusta podrían mejorar las perspectivas de exportación de Malasia", señaló el banco central.

El Ministerio de Comercio de Malasia indicó esta semana que continuará dialogando "de buena fe" con sus contrapartes estadounidenses para abordar los temas pendientes y clarificar el alcance e impacto de los aranceles revisados de EE. UU.

Capital Economics advirtió que el crecimiento económico de Malasia seguirá bajo presión, ya que una política fiscal más restrictiva, los aranceles de Trump y la caída de los precios de las materias primas afectan la demanda interna y los ingresos por exportaciones.

"Con el crecimiento probablemente enfrentando dificultades y las preocupaciones inflacionarias disminuyendo, hay margen suficiente para que el banco central recorte tasas más adelante este año", señaló Gareth Leather, economista senior para Asia, en una nota. Él prevé que las tasas se ubiquen en 2,5% a fin de año.

La inflación general y la subyacente promediaron 1,4% y 1,9%, respectivamente, en los primeros cinco meses del año, informó el banco central, agregando que se espera que los precios al consumidor se mantengan moderados en 2025.

Las presiones inflacionarias derivadas de los precios internacionales de las materias primas se prevén limitadas, y el impacto global de las reformas de política interna sobre la inflación debería estar contenido, según BNM.

El banco central proyecta que la inflación general se sitúe entre 2% y 3,5% en 2025, y la inflación subyacente entre 1,5% y 2,5%. Tanto la inflación general como la subyacente se ubicaron en 1,8% en 2024.

BNM indicó que el ringgit estará impulsado principalmente por factores externos, y destacó que unas perspectivas económicas domésticas favorables, reformas estructurales y medidas en curso para incentivar los flujos respaldarán la moneda. La última cotización mostró una caída del 0,35% frente al dólar estadounidense.