Cuando aprendemos una nueva palabra, una nueva expresión, descubrimos una marca, una canción o un fenómeno, de repente nos fijamos más en ese elemento de nuestro entorno, aunque no sea más frecuente ni esté más presente.

Esta ilusión es el resultado de la combinación de otros dos sesgos cognitivos:

  • El sesgo de atención selectiva, que se refiere a la forma en que nuestro cerebro clasifica inconscientemente la información en función de nuestro interés.
  • El sesgo de confirmación, que consiste en que nuestro cerebro favorece o ignora cierta información en función de nuestros prejuicios.

Aunque pueda parecer inofensivo, el fenómeno Baader-Meinhof puede resultar peligroso en la inversión: puede llevarnos fácilmente a conclusiones erróneas, como en la percepción de la inflación, por ejemplo: nuestro cerebro notará fuertes subidas de precios, mientras desvía nuestra atención del estancamiento o las caídas.

En finanzas, puede inducirnos a tomar malas decisiones, al llevarnos a sobrestimar los riesgos o a sobrevalorar las tendencias. Cuando un inversor conoce un nuevo concepto, como el riesgo de tipo de cambio, el riesgo de liquidez o un nuevo coeficiente de valoración, después de haber estado expuesto a él en particular, corre el riesgo de protegerse más de lo justificado o de permitir que este sesgo influya en sus métodos de inversión. Del mismo modo, cuando descubren una nueva empresa o una nueva tendencia, pueden caer fácilmente presa de la ilusión de frecuencia.

En el análisis técnico, el descubrimiento o la aplicación de un nuevo patrón gráfico puede llevar a percibirlo de forma repetida y exagerada, y volver a influir en las decisiones. En cualquier caso, según nuestro experto Xavier Delmas, el análisis gráfico tiene mucho de interpretación subjetiva.

Según nuestro experto, el fenómeno de la ilusión de frecuencia se observa regularmente entre los profesionales de las finanzas. Las grandes ganancias o pérdidas pueden tener una influencia duradera en las percepciones futuras, en particular para las personas que han vivido experiencias significativas o traumáticas durante ciertas crisis, como la de las hipotecas de alto riesgo o la inmobiliaria.

Conocer y ser consciente de los sesgos en las finanzas es el primer paso para protegerse contra ellos. Para contrarrestarlos eficazmente, también es útil basarse en cifras, estadísticas y hechos: consultar los análisis y resultados de las empresas, conocer las tendencias del mercado, los vectores de crecimiento y la información sobre la expansión de una empresa hacia nuevos segmentos, mercados, productos o zonas geográficas. Los inversores pueden hacer caso a sus intuiciones, pero es esencial confrontarlas con hechos y cifras para comprobar su veracidad y evitar cualquier error.