Empecemos por la tan esperada reunión de política monetaria de la Reserva Federal estadounidense. Como Eduardo Quinonez resumió nítidamente en su columna de la mañana, la Fed está recuperando la narrativa y desgranando un discurso acorde con las expectativas. Aunque el escenario central gira en torno a un único recorte de tipos, el gráfico de puntos, que se espera con impaciencia para calibrar la postura de cada uno de los miembros del comité sobre la senda a seguir para los tipos de interés, deja la puerta abierta a dos recortes de aquí a finales de año. Sobre todo si la inflación sigue cayendo más de lo previsto. Recordemos que el IPC subyacente se situó 0,1 puntos por debajo de las expectativas, en el +0,2% mensual.

Tras esta publicación, los índices subieron con fuerza gracias a la relajación de los tipos de interés, la caída del dólar y la subida del oro. Sin embargo, al día siguiente de la decisión, los índices europeos cayeron en picado. ¿Tuvo la culpa el presidente francés? No, esta vez no (aunque...), pero volveremos sobre ello más adelante.

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Gráfico: Bloomberg Opinion

El gráfico anterior muestra los movimientos de los cuatro principales activos financieros el 12 de junio. Aunque el IPC fue claramente bien recibido, los mercados no lograron mantener sus tendencias iniciales. El dólar y los rendimientos de los bonos recuperaron gradualmente parte de sus pérdidas, empujando a la baja los índices bursátiles en la sesión europea del día siguiente.

En Europa, la situación se volvió algo tensa tras las elecciones europeas. Francia fue el país con peores resultados, con una votación muy derechista y una disolución por sorpresa de la Asamblea Nacional. El rendimiento del mercado parisino en relación con sus homólogos ya venía deteriorándose desde hacía meses, como muestra el gráfico siguiente.

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Whatever it takes

El diferencial entre los rendimientos franceses y alemanes se ha disparado 25 puntos básicos en el espacio de unos pocos días. En otras palabras, los inversores están preocupados por el futuro de Francia y le están haciendo pagar más por sus emisiones de deuda. La naturaleza aborrece el vacío, pero a los inversores no les gustan las sorpresas (desagradables). El momento de la operación también ha llegado en el peor momento posible tras la rebaja de la calificación de la deuda francesa por parte de Standard & Poor's.

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Fuente: Bloomberg

El gráfico anterior muestra el diferencial semanal durante los últimos 15 años. Como puede ver, la situación ya era mucho peor, sobre todo durante los temores del euro de 2011 y 2012. En aquel momento, hizo falta toda la determinación de Super Mario Draghi y su famoso "cueste lo que cueste" para calmar el ardor de los especuladores.

La situación actual puede ser mucho más local, pero no deja de reflejar la desconfianza de los inversores hacia Francia, al tiempo que lastra las finanzas públicas. Con el diferencial rompiendo la resistencia de 63/65, que ahora actúa como primer soporte, ha seguido divergiendo y actualmente está probando la resistencia de 74/76, con el riesgo de un repunte hasta 86 antes de las próximas elecciones. Y dependiendo de los resultados, la zona de 110/112 podría ser el próximo objetivo. En otras palabras, los franceses no han terminado de pagar...