La sesión del martes avanza con una mezcla familiar de tensión y negación. Los futuros de las acciones estadounidenses retroceden. El petróleo sigue alto, oscilando entre los 110 y 111 USD por barril. La guerra en Oriente Próximo se prolonga ya por segundo mes, y el plazo dado por Trump para que Irán reabra el estrecho de Ormuz expira esta noche. Los mercados, por ahora, no se desploman, pero se muestran renqueantes. 

El lenguaje de Trump es cada vez más agresivo, frenético y, francamente, alarmante. Reuters informa que volvió a presionar a Irán para cerrar un trato antes de su fecha límite del martes, advirtiendo de que «una civilización entera morirá esta noche, para no volver jamás. No quiero que eso ocurra, pero probablemente ocurrirá». Para añadir: «Lo sabremos esta noche, uno de los momentos más importantes en la larga y compleja historia del Mundo».

La elección básica ante los inversores es sencilla. O bien Washington o Teherán dan un paso atrás, y los mercados experimentan un repunte de alivio con un petróleo más bajo y nervios más calmados. O el conflicto se amplía, la infraestructura energética recibe golpes más duros y el coste de todo, desde el transporte de mercancías hasta los comestibles, vuelve a repuntar. Por un lado, hay acciones diplomáticas en curso. Axios menciona que se discuten conversaciones sobre un alto el fuego de 45 días. Por otro lado, según se informa, Irán respondió con una propuesta de máximos de diez puntos, Reuters informó que la isla de Kharg fue atacada y los funcionarios iraníes advierten a los países vecinos sobre ataques a infraestructuras alineadas con Estados Unidos.

Los inversores también miran hacia un calendario de datos estadounidenses muy cargado. Los pedidos de bienes duraderos llegan hoy. El miércoles, la Fed publica las actas de su última reunión. El jueves traerá los ingresos y gastos de los hogares, así como la inflación PCE. El viernes se publican el IPC de marzo y la inflación subyacente. China publicará los datos anuales de inflación durante la noche del jueves al viernes. Mientras tanto, está previsto que intervengan varios responsables de la Fed, como Austan Goolsbee, Philip Jefferson y Mary Daly.

La pregunta que planea sobre todo ello es si los altos precios del petróleo están empezando a filtrarse en la inflación general. Muchos analistas siguen pensando que es improbable que se repita la pesadilla inflacionista de 2022. Por ahora, la Fed parece cómoda esperando. El informe de empleo del viernes le dio margen para ello. EE. UU. creó 178.000 empleos en marzo, muy por encima de las expectativas de 65.000. La tasa de desempleo bajó al 4,3% en lugar de subir al 4,4%. Esas cifras fueron más sólidas de lo esperado, aunque también parecen una corrección parcial tras el pésimo informe de febrero, que mostró una pérdida de 92.000 empleos y estuvo distorsionado por huelgas y el clima. Esa resiliencia es una buena noticia para la economía. Es una noticia menos obviamente buena para los inversores que esperan que la Fed intervenga con dinero barato a la primera señal de problemas. 

Para ser justos, hay algunos indicios de que la situación energética no empeora de forma lineal. La OPEP declaró el domingo que aumentaría las cuotas de producción en 206.000 barriles diarios a partir de mayo. No es poco, pero tampoco es suficiente para sustituir los varios millones de barriles diarios que faltan de los productores del Golfo. Varios buques de carga han logrado pasar por el Estrecho de Ormuz en los últimos días, y Bloomberg afirma que el tráfico ha alcanzado su nivel más alto desde que comenzó el conflicto. 

Hay otras piezas en movimiento esta semana, y no son menores. Varios ministros de Finanzas europeos, incluidos los de Alemania, Austria, España, Italia y Portugal, respaldan un impuesto excepcional sobre los beneficios del petróleo y el gas para compensar la subida de precios. Por su parte, los nuevos recargos arancelarios del 100% de Washington sobre los medicamentos no se aplicarán a los países con acuerdos existentes, especialmente la Unión Europea y Suiza. En el Congreso, legisladores de ambos partidos quieren restricciones más estrictas a las exportaciones a China de equipos de fabricación de semiconductores. 

Las noticias corporativas son escasas esta semana, aunque eso cambiará la próxima cuando se intensifique la temporada de resultados. En el premarket, las aseguradoras de salud suben después de que el gobierno elevara los tipos de reembolso de los planes Medicare Advantage para 2027 más de lo previsto. Broadcom también sube tras cerrar un acuerdo a largo plazo de chips de IA con Google y suministrar más capacidad de computación a Anthropic.

El mercado español, en línea con los parqués europeos

El IBEX 35, tras llegar a subir más de un 1%, cotiza prácticamente plano y ha perdido los 17.600 puntos.

En el mercado español, Audax acapara los focos. La compañía eléctrica ha confirmado por fin las especulaciones que circulaban desde hace tiempo y ha anunciado su entrada en el negocio de las telecomunicaciones tras firmar un acuerdo con MasOrange. Sus acciones suben más de un 2% en el mercado continuo.

Dentro del selectivo español, Cellnex, Fluidra, Indra y Telefónica lideran las alzas, mientras Solaria encabeza los descensos.

Por su parte, Elecnor ha superado sus máximos históricos (30,78 EUR) y, desde comienzos de año, acumula una revalorización del 34%. Todo apuntaba a una pausa tras esa ruptura, pero no ha sido así. El valor ha consolidado posiciones en esa zona durante varias jornadas y da señales de querer seguir marcando nuevos máximos. La superación de la resistencia de 32,80 sería la señal que abriría la puerta a un nuevo tramo alcista, con objetivo en 37 EUR. Por abajo, el soporte clave está en 28,64 EUR. Mientras cotice por encima de ese nivel, no habrá señales de debilidad.