Union Pacific, el mayor operador ferroviario de carga de Estados Unidos, está evaluando la posible adquisición de Norfolk Southern para crear una red ferroviaria de costa a costa valorada en 200.000 millones de dólares, según informó una persona con conocimiento del asunto.

Las conversaciones se encuentran en una fase inicial, indicó la fuente, y no hay garantía de que avancen o de que cualquier acuerdo supere lo que se prevé será una revisión regulatoria extensa y detallada. Ambas compañías declinaron hacer comentarios.

Cualquier acuerdo para unir a dos de los seis mayores operadores ferroviarios de carga en Norteamérica probablemente enfrentará un intenso escrutinio regulatorio. Se espera que grandes cargadores de las industrias del acero, químicos y cereales presionen en contra de una mayor concentración en un sector que ha pasado de tener más de 100 ferrocarriles Clase I en la década de 1950 a solo seis en la actualidad.

Las acciones de Union Pacific cayeron un 2,7% en las operaciones del viernes por la tarde, mientras que las de Norfolk Southern subieron un 1,52%.

Una combinación representaría un cambio en el panorama ferroviario de carga de EE. UU., creando una red de línea única que se extendería de costa a costa y modificando la actual división entre operadores regionales del oeste y del este.

Norfolk Southern está recuperándose de un turbulento período que incluyó el despido de su anterior director ejecutivo en medio de investigaciones éticas, una batalla en la junta directiva con el fondo activista Ancora y un descarrilamiento que le costó a la compañía alrededor de 1.400 millones de dólares.

CONCENTRACIÓN

Una fusión entre Union Pacific y Norfolk Southern crearía el primer ferrocarril moderno de carga de línea única de oeste a este en Estados Unidos.

A principios de este año, el CEO de Union Pacific, Jim Vena, afirmó que una fusión transcontinental beneficiaría a los clientes al eliminar la necesidad de intercambios entre operadores en Chicago --un cuello de botella de larga data-- y reducir los costosos retrasos para los cargadores.

Sin embargo, los críticos advierten que tal consolidación podría reducir la competencia, lo que podría preocupar a los reguladores. Con menos actores principales en el mercado, los cargadores podrían enfrentar mayores costos y menos opciones de servicio.

"Sospechamos que ciertos grupos de cargadores podrían manifestarse sobre la posible pérdida de competencia que traería una fusión", comentó el analista de Barclays, Brandon R. Oglenski.

Las conversaciones entre ambos operadores, reveladas por primera vez por Semafor, han despertado especulaciones de que los competidores también considerarían la concentración.

"La historia enseña que las fusiones y adquisiciones en la industria ferroviaria inspiran y motivan más operaciones de M&A", afirmó Mike Steenhoek, director ejecutivo de la Coalición de Transporte de Soya.

Eso ocurrió a principios de esta década cuando Canadian Pacific ofreció adquirir Kansas City Southern, lo que llevó a su principal competidor, Canadian National, a presentar su propia oferta para adquirir Kansas City Southern.

Finalmente, la oferta de Canadian National no fue autorizada, y Canadian Pacific logró adquirir Kansas City Southern en 2023, creando el primer ferrocarril que conecta Canadá, EE. UU. y México.

En 2024, Union Pacific lideró la industria con 24.300 millones de dólares en ingresos, seguido de BNSF (de propiedad privada, perteneciente a Berkshire Hathaway), CSX, Canadian National, Norfolk y Canadian Pacific Kansas City.

"La energía y el impulso para que los dos ferrocarriles estadounidenses Clase I restantes --BNSF y CSX-- busquen una fusión serían considerables", agregó Steenhoek.

Una decisión regulatoria podría tardar entre 16 y 22 meses, con la obligación de que los operadores que deseen fusionarse notifiquen a la Surface Transportation Board entre tres y seis meses antes de presentar una solicitud, seguida de una revisión probatoria de un año y un fallo final en un plazo de 90 días, según Oglenski.

Una posible adquisición de Norfolk Southern por parte de Union Pacific podría generar sinergias materiales, apuntó.

"Cualquier acuerdo enfrentaría una revisión rigurosa por parte de los reguladores", afirmó Emily Nasseff Mitsch, analista de renta variable en CFRA.